- tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
- Imprimir
Machomenos escribe Israel León O’Farrill
Palabras clave: machismo, mujeres, tradicional, competencia, crítica.
La “machósfera” no sólo está integrada por hombres. Cada vez más me encuentro en la red mujeres que generan contenidos antifeministas, antitrans y antiwoke en general. Ya no sólo se trata de personajes “pasivos” como las “trad wives” de las que hablé en una columna anterior, que buscan ensalzar el modelo tradicional de esposa, que se hace cargo del hogar y de los hijos y que, por supuesto, encuentran tiempo para consentir a sus maridos. Una “influencer” española muy conocida, Roro Bueno y sus recetas de cocina para consentir a su novio, es el ejemplo perfecto. También están aquellas mujeres que crean contenidos para boicotear el avance de todo lo woke y que obtienen muchos aplausos de partidos de derecha y ultra en el mundo. Tal es el caso de la también española Ada Lluch que, además, se manifiesta a favor de Trump quien incluso comparte sus publicaciones en “X”. Desafortunadamente no son las únicas y cada vez vemos más mujeres que se suman a los contenidos “red pill” de la “machósfera” y, en sociedades que se forman primordialmente a través de TikTok e Instagram, se refuerzan los mensajes machistas que apuntalan a su vez al patriarcado.
Por otro lado, encontramos a numerosas mujeres que desde la política hacen esfuerzos importantes por reforzar las agendas conservadoras y ultraconservadoras y algunas de ellas han sido tristemente célebres. Acá son ejemplares Lilly Téllez o Kenia López; sin embargo, eventualmente vemos mujeres del PRI o de Morena que se suman a causas conservadoras, en especial cuando se trata de “proteger la vida” o la familia tradicional. Esto es que suelen estar en contra del derecho a decidir, del matrimonio igualitario o de la adopción de niños por parte de parejas del mismo género. Por supuesto, se encuentran activamente en contra de las personas trans y de cualquier política relacionada con ellas.
Todo ello me parece serio en pleno siglo XXI donde se supondría que muchas de estas discusiones ya ni siquiera tendrían sentido. Sin embargo, juzgo que la razón está enraizada profundamente en nuestro tejido social. Todos tenemos a alguien en la familia, una hermana, una tía, una prima, abuela, sobrina o madre (o varias de ellas), que está en contra de las agendas feministas, que hace comentarios homofóbicos, misóginos y clasistas y que refuerza, queriéndolo o no, las fibras del patriarcado. Ojo, de ninguna manera pienso que las mujeres sean las únicas responsables del machismo, como tanto machirrín dice: “su mamá lo hizo macho”. Aquí me refiero a esas mujeres machirrinas que, aun sabiendo los alcances nefastos del patriarcado -sí, incluso en contra de ellas mismas- deciden seguirlo apoyando, como si se tratara de defender un dogma. ¿Estarían aquí también las feministas transfóbicas? Pienso que sí.
Por supuesto, también están todas esas mujeres que, sin saberlo, por simple tradición, creencia o formación, defienden al machismo en la familia, en la escuela, en el trabajo y hasta en el gimnasio. Tampoco se escapan de estos constructos las personas LGTBIQ+ que tienen actitudes machistas, homofóbicas e incluso transfóbicas que lo único que hacen es mermar sus luchas y reforzar al patriarcado. Es necesario, por tanto, que las mujeres dejen de ser esas machirrinas enemigas de otras mujeres. Con demasiada frecuencia, madres, abuelas, hermanas, tías, tienen comentarios terribles sobre otras mujeres en su alrededor lo que construye relaciones familiares bastante tóxicas con consecuencias nefastas en la autoestima de hijas, sobrinas, novias o esposas; algo similar sucede en el trabajo donde la competencia entre mujeres es feroz llegando muchas de estas machirrinas a superar a sus machirrines compañeros y jefes. Como nos dice Aglaia Berlutti en el portal Feminismoinc “Las autoras Susie Orbach y Luise Eichenbaum analizan el tema a profundidad en su libro Agridulce, en el que reflexionan acerca de ese instinto casi atávico de una mujer de enfrentarse a otra por un tipo de impulso emocional poco claro. El libro además reflexiona sobre el hecho que la conducta refleja un tipo de ataque que toda mujer ha sufrido — o infringido — en alguna oportunidad, sin ser verdaderamente consciente de los motivos por los que lo hace. (…) Orbach y Eichenbaum además teorizan de que se trata de un fenómeno común, invisibilizado por su frecuencia, pero de consecuencias preocupantes. Sentimientos de temor, inseguridad sobre sus propios logros y valor e incluso tristeza se mezclan para expresar comportamientos de enfado, negación o menosprecio hacia la figura de las mujeres que le rodean. Más allá de eso, la reacción se personaliza, se hace un ataque insistente”. En realidad, las mujeres y los hombres, todos estamos atrapados en el patriarcado y es meramente lógico que tales manifestaciones aparezcan. Pero, es menester puntualizar que mientras sigan existiendo mujeres machirrinas alimentando al patriarcado y sus discursos, poco avanzará la lucha por construir un mundo más equitativo.
Información adicional
- twitter: @
Lo último de Israel León O'Farril
Artículos relacionados (por etiqueta)
Minuto a Minuto
Puebla sin afectaciones por sismo: Gobierno de Puebla mantiene operaciones normales
Histórica recuperación del salario mínimo impulsa bienestar de las familias poblanas
Son 17 los heridos tras explosión por fuga de gas en Agua Santa
Destaca Sheinbaum ganancia del peso ante el dólar en inicio del 2026
Sin afectaciones en escuelas de la entidad tras sismo: SEP
Se activó sistema de alertamiento 67 segundos antes del sismo
Deja sismo diversos daños en Guerrero
Deja 10 heridos choque en bulevar 5 de mayo
Memes
de
#Lord
Camote
Columnas
Aniversarios lustrosos
El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal
En el país del no pasa nada, sucede de todo: Estados Unidos
Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
Cuando la fanfarronería se vuelve evidencia
Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
Crónicas de la frontera
Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
Sánchez Soya es insostenible
Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado