Sánchez Soya es insostenible

Sánchez Soya es insostenible
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

Pocos son los perfiles públicos que mas se han empeñado en la construcción de su propio desprestigio como la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en el estado, Rosa Isela Sánchez Soya, designada para ese propósito en noviembre de hace un año.

En la errática conducta pública se ha convertido en un ingrediente tóxico para el grupo político que la encumbró desde su discreto desempeño en el despacho jurídico en el que, según su ficha curricular, ofreció asesoría jurídica a personas de escasos recursos económicos y que ha servido al discurso de los grupos de oposición en la escena poblana.

No ha habido desde noviembre de 2024 un solo acierto en el desempeño de esta mujer y quizá el menos decoroso frente a los especialistas en tutelar garantías individuales en una sociedad pluricultural y diversa, como el de la segregación y la exclusión que tanto critica la Cuarta Transformación.

De confirmarse, Sánchez Soya no podría mantenerse al frente de la oficina del ombudsperson por va en sentido inverso a la Carta Universal de los Derechos Humanos de la. Organización de Naciones Unidas y de la Constitución Política de los. Estados Unidos Mexicanos, según los cuales, nadie puede ser juzgado por su raza, color de piel, creencia o forma de vestir.

De acuerdo con la periodista Liz Cervantes, la titular de la Comisión de Derechos Humanos convocó al personal que labor en esa institución un convivio navideño el 17 de diciembre en un local de la avenida Juárez de la colonia La Paz, en la capital a las 15:00 horas para lo que se añadió, según la invitación, con un código de etiqueta: “casual fashion”.

La sola colocación de una etiqueta en una convocatoria lanzada desde la instancia cuya vocación es la de tutelar las garantías de mujeres y hombres es en sí mismo un contra sentido que revive la mas rancia expresión clasista en un México gobernado por una clase política que condena con energía la exclusión a la que por años fueron condenados quienes no han podido vestir según los estereotipos de la clase media alta mexicana.

Es probable que Sánchez Soya pertenezca a ese segmento minoritario de la sociedad que ha crecido en medio del privilegio y está bien. Lo que no se puede ni debe, es frivolizar la institucionalización de una conducta que etiqueta a quien no porta las prendas que según ese criterio colonialista, proveen a una persona de dignidad para ingresar a una celebración para la que, además, se pagó con dinero público.

La presidenta de la CDH en Puebla es la antítesis de la postura pública de quienes desde la izquierda en México trabajaron por años para eliminar toda forma de discriminación. Quienes desde el Congreso se dicen dispuestos a defender los principios de la 4T tendrían que comenzar a honrar ese discurso y dejar de defender a una persona que no merece estar ahí.