Enfila Donald Trump baterías contra el lobo gris mexicano

Enfila Donald Trump baterías contra el lobo gris mexicano
Redacción
Donald Trump lobo gris mexicano peligro de extinción

Ganaderos de Arizona buscan la venia presidencial para matar a la especie en peligro de extinción

 

Con el fin de defender a los rancheros de Arizona, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una orden ejecutiva para determinar si retiran las protecciones federales de peligro de extinción al lobo gris y al lobo gris mexicano.

"Estoy firmando una orden que autoriza a los rancheros a proteger a las comunidades rurales y a los rebaños de ganado de los lobos grises mexicanos depredadores, que les están costando decenas de millones de dólares y poniendo en peligro no sólo a los rebaños, sino también a las personas", anunció ayer junto a agricultores y ganaderos.

Desde la Oficina Oval, el magnate republicano ordenó al Secretario del Interior, Doug Burgum, determinar en un plazo de 90 días si las especies ponen en peligro a los ganaderos y la producción de carne de vacuno estadounidense.

Sin embargo, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, intervino para recordarle que "el lobo gris mexicano está en la lista de especies en peligro de extinción" y agregó: "no pueden dispararles, tienen que sentarse y ver como destruyen su rebaño".

Empero, la orden ejecutiva también instruye a las autoridades federales instruir a los estados a que eliminen las protecciones para los lobos grises y a flexibilizar las restricciones locales sobre la caza de lobos.

 

Aumenta el peligro

El lobo mexicano es un cánido de forma y tamaño similares a las de un perro de mediano tamaño; su cuerpo es esbelto y de constitución sólida; su cabeza es angosta, y con un cráneo largo y anguloso, cuenta con orejas grandes y rectas, con punta redondeada. La cola está cubierta por pelo denso y es, proporcionalmente, más larga que el cuerpo.

El hábitat se extendía desde el desierto de Sonora, Chihuahua y centro de México hasta el oeste de Texas, sur de Nuevo México y Arizona central.

En el siglo XX, ante la reducción de sus presas naturales como los ciervos, comenzaron a atacar al ganado, lo que produjo agresivas campañas de exterminio por parte de agencias gubernamentales de los Estados Unidos.

En 1976 fue declarado una especie amenazada. Los esfuerzos por su recuperación comenzaron entre 1977 y 1980 con los últimos ejemplares que se lograron capturar. Fue creado el “Plan para la supervivencia del lobo mexicano” (AZA Mexican Wolf SSP) y tanto en Estados Unidos de América como en México se inició un programa de recuperación en cautiverio.

En 2014, es registrado el primer nacimiento de lobo mexicano en un entorno salvaje tras la reintroducción. Según datos no confirmados por autoridades, quedarían unos 317 ejemplares.