Códigos de Guerra escribe Fernando Jiménez
“Las narrativas invisibles detrás del poder político”
El pasado 1 de septiembre, Claudia Sheinbaum rindió su Segundo Informe de Gobierno ante miles de asistentes en un acto meramente protocolario. Aunque el discurso no presentó un solo dato que no hubiera sido expuesto previamente en las mañaneras —como la reducción del 51% en homicidios dolosos, el aumento del 154% real al salario mínimo, los 42.8 millones de beneficiarios del Bienestar o el ahorro de 200 mil millones de pesos por austeridad—, el evento cumplió una función táctica indispensable: recuperar el control de la agenda mediática y quitar el foco de los escándalos que venían presionando al régimen, entre ellos los señalamientos contra Andy López Beltrán, la crisis del gobernador Rubén Rocha Moya y los recientes viajes de lujo de la gobernadora Mara Lezama.
Los datos de escucha social reflejan con claridad este cerrojo digital. El oficialismo concentró el Share of Voice mediante una operación hipercoordinada que posicionó etiquetas como #ClaudiaDaResultados #2InformeDeGobierno #, manteniendo el tema en la parte alta de las tendencias durante el 1 y 2 de septiembre. Además, la transmisión oficial superó las 170 mil vistas rápidas con interacción mayoritariamente favorable en YouTube. Resulta curioso el origen de la frase principal de Sheinbaum: el slogan "Da Resultados" fue lanzado formalmente por la dirigencia del PRI el 9 de agosto de 2023, e incluso evoca el lema institucional de Enrique Peña Nieto ("En el Gobierno de la República damos resultados").
Más allá de las coincidencias publicitarias, la narrativa digital y el discurso mostraron un paulatino pero evidente alejamiento de la figura de Andrés Manuel López Obrador, quien prácticamente no fue mencionado en toda la jornada. Este quiebre simbólico mueve la retórica ideológica para poner al frente las métricas de gestión. Al concentrar el debate en la numeralia económica y de seguridad, la maquinaria del gobierno obligó a los voceros como Ricardo Anaya a reaccionar únicamente dentro del marco fijado por Palacio Nacional, dejando sus críticas sobre el "maquillaje de cifras" en un plano secundario y reactivo.
El acomodo de las piezas en el presidio completó la señal hacia el centro del movimiento. La ubicación de las primeras filas priorizó al gabinete operativo y a los gobernadores leales, dejando a Andy López Beltrán y a los liderazgos ligados a las crisis regionales en posiciones secundarias. En ese entorno, la afirmación tajante de que "aquí no hay rompimientos" operó como un mensaje de disciplina interna. El informe trazó la cancha para los próximos compromisos estratégicos: la defensa de la soberanía nacional frente a las presiones de Estados Unidos y la preparación de las negociaciones del T-MEC, estableciendo que la continuidad del proyecto se sostendrá sobre el control del presupuesto y la firmeza institucional.
Con este despliegue, el Ejecutivo sentó las bases para la definición de las candidaturas rumbo al próximo proceso electoral de 2027. Al imponer los resultados de gobierno como el único parámetro de evaluación, el centro le quita margen de maniobra a las corrientes internas y a los cacicazgos locales. El informe marca la pauta: la etapa de la transición ha concluido formalmente, abriendo paso a la consolidación de un liderazgo propio con una sola línea de mando para los próximos cuatro años de gobierno.
Fernando Jiménez | PulsoGob, consultor en comunicación política y estratega en gestión del poder. Fundador de la firma (pulsogob.com): Arquitectura Narrativa e Inteligencia basada en datos
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