Lunes, 05 Enero 2026 20:19

Fiestas machas  

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Machomenos escribe Israel León O’Farrill 

Palabras clave: machismo, fiestas, Navidad, fin de año, género.

Estas fiestas decembrinas permiten ver, para quien tenga los ojos abiertos, numerosas prácticas patriarcales que siguen encarnadas en las fibras de nuestra sociedad mexicana. Dejémonos de ambigüedades: quien planea, organiza, ejecuta y administra estas fiestas, en una lastimosa generalidad, son las mujeres de cada familia mexicana. En efecto, abuelas, madres, hijas, hermanas, nietas, sobrinas, todas se esmeran por confeccionar guisos, acondicionar espacios, alistar hijos e hijas, estirar aguinaldos para que alcance y limpiar, limpiar, limpiar, antes, durante y después de cada celebración, sean posadas, cenas navideñas, recalentados, noche vieja y año nuevo. Y claro, los reyes y la Candelaria. ¿Todas ellas disfrutan esta labor? Pues es justo decir que muchas de ellas lo hacen; y es muy probable que lo hagan sin siquiera cuestionarse si lo hacen por gusto o por tradición.

Para muchas, no sólo es cansado, sino que termina siendo una auténtica monserga. Además de que deberán soportar en todas estas fiestas la mirada inquisidora de otras mujeres, sus suegras, sus tías, sus primas, sus hermanas, que criticarán toda la organización, también soportarán la crítica de los varones, de los “pater familias” que, creyéndose todo poderosos, juzgan desde su asiento predilecto, cuales chefs o gerentes de restaurante de estrella Michelín todo lo realizado por esas mujeres. Y claro, gracias a esa condición, ni abuelos, ni padres, ni nietos, hijos, tíos, primos o sobrinos levantan un dedo. Si acaso, asumirán el rol de administradores de bebidas espirituosas y quizá se involucrarán en la quebradura de piñatas y la tronadera de cohetes, para que no se lesiones los párvulos. En estas fiestas, el lugar de cada miembro de la familia está establecido: las mujeres en la cocina y los varones en la sala, desde donde dirigen, ordenan y juzgan. En grupos de género en Facebook he visto que el ejército de la “machósfera” que ingresa para fisgar y criticar, afirma que los hombres son los que cocinan pues se dedican al asado. ¿En serio? Exploren sus celebraciones para saber quién cocina y se darán cuenta de la falacia detrás de estas afirmaciones.

¿Cómo se justifica esta actitud? Pues con la idea de que son los varones quienes llevan el sustento a casa y quienes ganaron y ahora proporcionan el aguinaldo para comprar lo necesario y ya con eso cumplen. Sin embargo, según cifras obtenidas en el portal de IMCO (basadas en los datos del Censo de 2020), el 40% de las mujeres casadas sin hijos trabaja fuera del hogar; y, aunque con hijos esta cifra disminuye al 24%, se trata de una cantidad considerable. Por supuesto, estas mujeres además de trabajar fuera de casa, al llegar a ella tienen que dedicarse a las labores del hogar. ¿Y qué decir de aquellas que se dedican de lleno a las actividades del hogar y al cuidado de los hijos (y no en pocos casos, al cuidado de los ancianos en familias extensas) y que no reciben por ello una remuneración económica? Pues han de seguir bregando en estas fiestas. ¿Nos indignamos porque hay trabajadoras y trabajadores que son explotados en estas fiestas con horas extras y cargas terribles? Pues legalmente reciben pago extra por ese trabajo. ¿Y todas estas mujeres que se fastidian en las fiestas qué tipo de remuneración extra reciben? Pensar que es la “satisfacción” de tener a sus familias contentas es ya un despropósito, dejémonos de ingenuidades.

Vale preguntarse las razones de que en pleno 2025- 2026 este fenómeno siga existiendo. ¿Por qué los hombres no se involucran? Bien, porque el patriarcado sigue sano y fuerte. Mientras no se trabaje con los varones para involucrarlos en todos los aspectos de la familia, incluidas las labores en la vida cotidiana y en las fiestas, la explotación de las mujeres seguirá existiendo. Hay que decirlo sin sutilezas: las fiestas decembrinas son ejemplares de la explotación femenina y del machismo imperante en las familias mexicanas. Tú, varón que estás leyendo esto, pregúntate qué tanto colaboras en estas fiestas o qué tanto asumes el liderazgo de su organización. Sabrás a partir de tu respuesta honesta qué tanto contribuyes a perpetuar esta relación machismo- fiestas decembrinas. Hay mucho que cambiar y podemos empezar con la vida cotidiana y las fiestas que vienen, no hay que esperar hasta diciembre.          

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