Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
Antítesis del credo de la Cuarta Transformación, la conducta del presidente municipal de Chignahuapan, “El diablo” Juan Rivera Trejo, el frívolo personaje de opereta que se exhibe junto con su esposa, retiradamente en sus redes sociales, es ejemplo fiel.
El colmo de la megalomanía sucedió este jueves cuando llevó un obsequio a su consorte en el mes del amor y la amistad, como puberto en la escuela secundaria: un enorme oso de peluche, aun tratándose de un matrimonio otoñal.
Pretende similitudes con el matrimonio Samuel García y Mariana Rodríguez en Nuevo León, pero terminó en el mismo nivel que otro impresentable en Morena, Sergio Mayer, inquilino ahora en el programa de la tele basura “La casa de los famosos”, con una salvedad: los vasos comunicantes que el poblano tiene con grupos delictivos.
En prenda, el operativo de días recientes en una comunidad de Chignahuapan, Los Paredones, bajo la influencia de Rivera Trejo para capturar a El Bukanas, líder huachicolero y de los más buscados por autoridades federales y estatales.
Sólo un ñoño en la cosa pública podría ignorar que en un perímetro bajo la influencia de Rivera Trejo, se ignoraba que era escondite de uno de los objetivos prioritarios del gabinete de seguridad.
La escena en la que se ve romántico al pie de la escalera en su domicilio permite ver además que maneja dinero a raudales, y en efectivo como en la mafia. Los fajos de billetes en manos de una autoridad no es un buen síntoma, ni una bueña señal.
Sobre todo porque ocurre en un contexto político que pasó desapercibido para este personaje grandilocuente: la condena de la presidenta Claudia Sheinbaum a la ostentación y fatuidad de la familia del senador de Morena, Ignacio Mier.
El edil de Chignahuapan ya era un foco rojo en la sierra norte de Puebla. El diagnóstico lo posee la Secretaría de Gobernación en Casa Aguayo, por donde todos los días desfilan inconformes que llegan de aquel municipio, dolidos de las formas prepotentes con las que se conduce el romántico edil.
¿Quién lo hizo? ¿Quién lo llevó ahí?
Existen dos perfiles que maniobraron para hacerlo presidente municipal luego de la crisis desatada cuando “El Moco” Juan Lira Maldonado, un líder delictivo que compitió por la presidencia municipal.
Julio Huerta y Andrés Villegas. El engendro es de ellos. Ambos operaron desde la Secretaría de Gobernación en el gobierno anterior por imponer al presidente municipal expuesto por sus desatinos reiterados.
Juan Rivera Trejo, como “El Moco”, forman parte de la misma mafia local en aquel rincón de la sierra norte. Colocar en la escena pública a los mentores y su forma de operación es preciso para entender lo que ocurre en Chignahuapan, un lugar que ocupa un lugar notable en el mapa de calor de la mesa de seguridad.
Torpeza y arrogancia son dos características insoslayables en este personaje que bien podría formar parte de algunos de los pasajes de cualquier comedia negra de la literatura mexicana.
Con él se deberá cargar para el resto del trienio, y desees ahora, se puede anticipar, será un dolor de cabeza para quien tiene la responsabilidad de mantener la gobernabilidad en la región.
@FerMaldonadoMX