La envidia como causa de infelicidad

La envidia como causa de infelicidad
Jorge A. Rodríguez y Morgado
El rincón de Morgado

El Rincón de Morgado 

“La envidia de un amigo es peor que el odio de un enemigo”

Anónimo

La envidia es una desagradable actitud que surge cuando advertimos que otra persona posee una cualidad, un bien o un trato inmerecidamente bueno que querríamos para nosotros. Es una de las expresiones menos toleradas en la sociedad en la medida que la envidia se convierte en motivo de rechazo por parte de los otros y es origen de conductas que conducen a la destrucción y venganza hacia los demás.

Es una sensación plenamente humana y, sin embargo, nos genera malestar y desconfianza hacia los demás. Las personas envidiosas no pueden soportar pensar que hay otros sujetos que han tenido más suerte o han alcanzado niveles de éxito superiores a ellos.

La envidia es considerada una emoción o un sentimiento, caracterizado por el dolor, tristeza o frustración que surge al desear algo que otra persona posee. Se activa por la comparación social y puede manifestarse como una reacción automática o un estado mental duradero. Involucra otras emociones como la ira, la inseguridad o la frustración.

Es una emoción cuando aparece sin control para señalarnos una carencia personal o un deseo profundo de posesiones, cualidades o logros ajenos. Se convierte en sentimiento cuando se alimenta de pensamientos, creencias y experiencias pasadas, convirtiéndose en un sentimiento persistente.

La envidia se divide en envidia maliciosa (desear que el otro pierda) y envidia benigna (admiración y motivación para conseguir lo mismo). Más que una emoción "mala" se suele ver como una señal de lo que valoramos y deseamos alcanzar (indicador de deseos profundos). Sin embargo, la envidia persistente se vincula con la insatisfacción personal y la desconfianza.

En varias culturas la envidia ha sido objeto de atención, en la antigua Roma, el término invidia (Envidia) es la diosa que personifica la venganza, los celos y el resentimiento, a menudo asociada con la amargura. Se creía que la mirada envidiosa tenía la capacidad de enfermar o dañar a otros, originando la idea del "mal de ojo".

En la mitología griega, el dios Ptono (Phthonos), era la personificación de la envidia, celos, malquerer o menosprecio, aunque también se relaciona con Némesis, diosa griega de la justicia retributiva y la venganza, conocida por castigar la soberbia y restaurar el equilibrio.

En la tradición bíblica, la envidia se describe comúnmente como un "cáncer en los huesos" y una obra de la carne que destruye la paz interior, así como un demonio que destruye, a menudo referida como el “demonio de la envidia” o asociada con el Leviatán. Se define como un deseo egoísta y destructivo que surge de compararse con otros, resultando en pecado y muerte espiritual. La escritura insta a reemplazarla con amor y contentamiento en Dios.

La envidia es considerada uno de los siete pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza) en la teología católica, definida como la tristeza o resentimiento ante la buena fortuna, cualidades o logros del prójimo, acompañado de un deseo desordenado de poseerlos o de que el otro los pierda. Se considera "capital" porque genera otros vicios, como el odio, la maledicencia y la calumnia.

Para los egipcios el dios asociado con la envidia es Seth, conocido en la mitología egipcia por ser el dios del caos, el desierto, las tormentas y la fuerza bruta. Su historia más famosa involucra la envidia que sentía hacia su hermano Osiris, lo que desencadenó el mito central de la muerte y resurrección en la cultura egipcia.

El mito de la envidia de Seth narra cómo el dios del caos, consumido por los celos hacia su hermano Osiris (rey sabio amado por el pueblo), conspira para asesinarlo y usurpar el trono de Egipto. Este relato fundamental establece el conflicto entre el orden (Maat) y el desorden. Para deshacerse de él, Seth planeó un asesinato frío y prudente. Construyó un ataúd lujoso a la medida de Osiris y, durante una fiesta, engañó a su hermano para que entrara en él, tras lo cual selló la caja y la arrojó al Nilo.

Tras asesinarlo, Seth despedazó el cuerpo de Osiris, según la versión relatada por el autor griego Plutarco, Seth dividió el cuerpo de Osiris en 14 partes y las esparció por todo Egipto. Posteriormente, Seth también demostró envidia y furia hacia Horus, hijo de Osiris e Isis, luchando por la legitimidad del trono.

La envidia surge de la comparación social, el deseo de poseer lo que otro tiene y una sensación de inferioridad o carencia personal. Se produce cuando el éxito o los atributos de otra persona nos provocan dolor, molestia o nos hacen sentir vulnerables. Los sentimientos de carencia indican una insatisfacción personal, donde se siente que no se tiene "suficiente", generando el deseo de tener lo del otro. La envidia es un proceso natural pero complejo que a menudo revela más sobre nuestras propias inseguridades que sobre la persona envidiada.

La diferencia entre celos y envidia consiste en que, los celos implican el miedo a perder algo que ya posees (usualmente amor o atención) e involucran a tres partes, inseguridad y necesidad de posesión. Mientras que la envidia es el resentimiento o inferioridad al comparar, el deseo de poseer algo que otro tiene y no te pertenece, siendo una relación de dos. Los celos suelen darse en parejas, y la envidia se centra en comparaciones sociales (bienes, cualidades).

El escritor británico, ganador del Premio Nobel de Literatura, Bertrand Russell, sostenía que la envidia es una de las más potentes causas de infelicidad. La envidia es universal y el más desafortunado aspecto de la naturaleza humana, aquel que envidia no solo sucumbe a la infelicidad que le produce su envidia, sino que además alimenta el deseo de producir el mal a otros.