En la Catedral de Puebla
La Catedral de Puebla abrirá al público la Capilla de las Santas Reliquias y la Cripta de los Obispos, con el propósito de ofrecer a los fieles un espacio de oración, reflexión y memoria en honor a los santos y a quienes han fallecido.
El rector de la Catedral, Francisco Patricio Vázquez Ramírez, informó que el sábado 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, se permitirá el acceso a la Capilla de las Reliquias, donde se resguardan restos sagrados de santos y mártires. El horario de visita será de 10:00 a 12:00 horas y de 13:00 a 18:00 horas.
Mientras que el domingo 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, se abrirá la Cripta de los Obispos, ubicada bajo el Ciprés del Altar Mayor de la Catedral, en un horario de 11:00 a 12:00 horas.
Vázquez Ramírez explicó que durante ambos días los visitantes también podrán apreciar las reliquias de los santos mártires expuestas en los altares de San José y San Miguel, además de las que se encuentran dentro de la Capilla de las Santas Reliquias.
El templo permanecerá abierto para la oración y visita de los creyentes en un horario general de 9:00 a 13:00 horas y de 14:00 a 18:00 horas, mientras que el fin de semana el acceso será de 11:00 a 12:00 horas y de 15:00 a 18:00 horas.
El rector destacó que la Catedral resguarda más de 350 reliquias, consideradas parte del patrimonio espiritual e histórico de la Arquidiócesis de Puebla.
"Estas fechas son una oportunidad para recordar con fe a nuestros seres queridos y valorar la riqueza espiritual que la Catedral conserva. Las reliquias nos recuerdan la presencia de los santos y mártires que han sido ejemplo de vida y testimonio de fe”, subrayó Vázquez Ramírez.
Además, la ofrenda tradicional de este año está dedicada a “las almas olvidadas, de las que nadie se acuerda”, como un gesto de fe y esperanza hacia quienes partieron sin ser recordados.
Con la apertura de estos espacios y la instalación de la ofrenda, la Catedral de Puebla busca preservar la tradición religiosa del Día de Muertos, invitando a la comunidad a participar en las celebraciones litúrgicas y a rendir homenaje a los difuntos con espíritu de oración y devoción.