La universidad jesuita comparte que es una oportunidad para recordar a quienes han partido
El 2 de noviembre, la tradición católica conmemora a los fieles difuntos, una fecha que invita a recordar con amor a quienes han partido de este mundo y a mantener viva su memoria a través de la oración, los recuerdos y los gestos que honran su paso por nuestras vidas.
Como institución educativa confiada a la Compañía de Jesús, la IBERO Puebla, a través de la voz del Mtro. José Francisco Méndez Alcaraz, SJ, coordinador del Programa Universitario Ignaciano, invita a reconocer la importancia de esta fecha, que constituye una oportunidad para reflexionar sobre el sentido de la vida, la trascendencia del amor y la esperanza cristiana frente a la muerte.
En distintas culturas, esta conmemoración se expresa mediante visitas a los cementerios, ofrendas florales, velas, oraciones y encuentros familiares. Estas prácticas, enriquecidas por las tradiciones de cada comunidad, comparten un propósito: preservar los vínculos afectivos con quienes ya no están físicamente y reconocer la huella que dejaron en nuestra historia personal y colectiva.
Desde la fe cristiana, recordar a los seres queridos también significa agradecer el tiempo compartido y reconocer que sus enseñanzas, gestos y valores permanecen presentes en nuestra vida cotidiana. Su memoria puede convertirse en una fuente de inspiración para vivir con generosidad, solidaridad y apertura hacia los demás.
En este sentido, para la Comunidad de la IBERO Puebla, la conmemoración de los fieles difuntos invita a transformar el recuerdo en un compromiso con la vida: compartir lo mejor de nosotros y evitar el egoísmo. Honrar la memoria de quienes amamos es mantener vivo su legado y permitir que su presencia siga dando sentido a nuestra manera de vivir.