Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
En 1988 el autor de la Parabólica tenía 26 años, poco tiempo de haber salido de la universidad y mucho camino por andar. Junto con un grupo de colegas y compañeros de generación trabajamos en el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social que fundó un teórico de los medios públicos, Virgilio Caballero Pedraza, que descansa en la Rotnda de los Periodistas Ilustres.
En ese año llegó a hacer campaña Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y pude ver en primera persona la majadería con la que los concesionarios de la radio en el Caribe Mexicano dispensaba al mas formidable candidato opositor de la izquierda. En mas de una ocasión le cerraron la puerta en la nariz.
En Chetumal, la capital, consiguió congregar a miles de personas en un mitin que había sido convocado por activistas que rechazaban desde hace 38 años, el modelo político priista con el que todo mexicano crecimos en esos año y la sola reunión de una cantidad incuantificable en torno del obelisco, en la última frontera de México, quedaría en la memoria de quienes hemos visto el desarrollo de la historia.
En 1994 volví a estar cerca de Cárdenas Solórzano, en la capital de Veracruz en su segunda candidatura presidencial. Un grupo de empresarios había pagado el boleto para asistir a una cena de gala en la que el abanderado ofreció una conferencia magistral.
Para un estado que había dado lugar a priistas como Fernando Gutiérrez Barrios o Miguel Alemán Valdés, el sold out que Cárdenas consiguió, era todo un acontecimiento y un desafío para el tótem priista. Ahí pude ver el segundo agravio del opositor, de parte de quien hoy es un activo de Morena: Miguel Angel Yunes Linares.
Era secretario General de Gobierno del gobernador en turno, Patricio Chirinos Calero, amanuense de Carlos Salinas de Gortari. Yunes Linares pagó a un grupo de travestis en Xalapa y teporochos en el Café de la Parroquia en el puerto, para acosarlo por dos días consecutivos. Los fotógraos pagados por la Coordinación de Comunicación Social documentó el acoso y la humillación.
Son recuerdos al vuelo de quien ha sido considerado como el padre de la alternancia política.
En el sótano …
Olga: mucho salto para tan poco piso
¿Quién en su sano juicio deja un cargo para buscar una candidatura sin medir primero dónde está parado? Salvo que tenga la bendición papal, nadie suelta la gallina de los huevos de oro para ir a comprobar si otra pone.
Olga Romero parece haber confundido el control de un partido con el cariño de una ciudad. Y son cosas distintas: una dirigencia da reflectores, estructura y acompañantes; el respaldo ciudadano se demuestra cuando preguntan por ti y la gente te elige.
La imagen atribuida a Data Ranking que circula sobre las preferencias para la candidatura de Morena en Tehuacán resulta incómoda: Alejandro Barroso, 32 por ciento; Pedro Tepole, 25 por ciento; Olga Romero, 11. La lámina no ofrece motivos para el festejo: entre los tres nombres presentados, Olga aparece última.
Tanto membrete para terminar debajo de quienes ni nombre tienen en la gráfica que circula de mano en mano.
Si esa medición refleja el escenario, la pregunta no es por qué quiere ser candidata, sino quién le hizo creer que dejar la dirigencia era el siguiente paso hacia la alcaldía.
La metáfora de los huevos tiene, además, una ironía inevitable por su disputa con los herederos de Socorro Romero: aspirar a quedarse con algo no equivale a conseguirlo. Ni una herencia ni una candidatura se resuelven por entusiasmo propio.
Una cosa es soltar la gallina. Otra, quedarse cacareando.
@FerMaldonadoMX