La editorial escribe Jesús Olmos
Los partidos políticos de oposición han mostrado que están muy cómodos con las groserías, exabruptos y locuras del presidente estadunidense, Donald Trump, quien se atreve a adjudicar para su nación territorios de otros países independientes, en un ignominioso mapa.
Previamente, el republicano propuso un nuevo cambio de nombre para Nuevo Mexico como Nueva America, luego al Lago Ontario por Lago América o al Golfo de México por Golfo de América, o al Estrecho de Ormuz como el Estrecho de Trump. Sin privar en respeto a Gobiernos y habitantes, pintó con su bandera los territorios de México, Canadá, Cuba, Groenlanda y otras islas.
Pero en México ni los grandes medios ni las dirigencias opositoras parecen tener nada que decir, mucho menos importando que estamos en el mes de la patria a unos días de la conmemoración de nuestra independencia.
“México reafirma que no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en un mensaje tibio, indirecto, respaldado por su partido y nada más.
El colonialismo o tecnofacismo del que tanto se ha hablado está en marcha, está en nuestros ojos a plena vista y se nota una enorme comodidad con él.
@Olmosarcos_