La editorial escribe Jesús Olmos
La crisis que vive actualmente el estado de Sinaloa, por el fallido regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, es comparable con otros tres funestos ejemplos en la historia reciente del país: Veracruz, Puebla y Michoacán.
La crisis veracruzana comenzó mucho antes que el año 2016, de hecho, fue en 2010 cuando Javier Duarte de Ochoa llegó al poder. Comenzaron a faltar recursos, a retrasarse pagos, se multiplicaron los asesinatos de periodistas y la inseguridad se adueñó de la entidad.
En el mes de febrero de 2012 rindió protesta como gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, su administración estuvo marcada por corrupción y nexos con Los Caballeros Templarios. En 2013, el priista pidió licencia y su sustituto Jesús Reyna, fue acusado de tener contactos con el líder delincuencial “La Tuta”. El espiral que envolvió al estado legó una profunda crisis económica.
En Puebla, el histórico escándalo político de Mario Marín Torres detonó en 2006, cuando se revelaron llamadas telefónicas entre el entonces mandatario y el empresario Kamel Nacif. En dicha conversación se confabuló para atentar contra la libertad y seguridad de la periodista Lydia Cacho, desatando una profunda crisis mediática, protestas ciudadanas masivas exigiendo su renuncia y un proceso que marcó la vida política del estado de Puebla.
La constante de estos cuatro casos, no han sido solo políticas y sociales, sino también económicas y de seguridad teniendo eco hasta nuestros días.
@Olmosarcos_