Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
El edil de Chignahuapan, Juan Rivera Trejo es el símbolo de la opulencia en un partido que ofreció cambiar el régimen de frivolidad que se vio con el PAN y con el PRI.
Al diputado morenista Julio Huerta Gómez es a quien se le atribuye la operación política que colocó a ese personaje en la candidatura que tras la elección extraordinaria lo hizo presidente municipal que ahora escandaliza a la dirigencia nacional.
“Si Morena hubiera cerrado las puertas a empresarios, no tendríamos ni dirigentes ni servidores públicos empresarios”, deslizó el único morenista que sacó la cara por el presidente municipal que se colocó en medio de la tormenta política por los excesos reiterados.
No solo eso, de la cúpula morenista, Julio Huerta es el único que justificó el derroche de su creatura en el pueblo mágico del que ahora se sabe en el país luego de la fiesta de cumpleaños de la niña quinceañera.
Y se entiende. Es importante no olvidar que cuando no suena lógico, suena metálico.
Juan Rivera “El Diablo” fue socio de Juan Lira Maldonado “El Moco”, que fue candidato a ese cargo por el partido Fuerza X México. Lo fue en una empresa de purificación de agua y decidió hacer la fiesta de su quinceañera hija en una hacienda propiedad de una familia caciquil priista como los Lorenzo Rivera -padre e hijo-.
El “Diablo” de Chignahuapan es el vórtice de un torbellino de intereses espurios de un conjunto de personajes que han hecho de la política la plataforma ideal que reditúa dinero y poder, sin distingo ideológico partidario.
Alcanza a partidos como Morena, PRI y otras franquicias de menor presencia pero igualmente que los grandes, cargan con la tizna del desprestigio.
Es investigado en la inexistente Comisión de Honestidad y Justicia del Movimiento de Regeneración Nacional. Desde su creación, es la primera vez que tiene la posibilidad de echar de sus filas a quien exhibió la fatuidad como norma y la arrogancia como forma de vida.
Ya se ha mencionado, pero será siempre necesario reiterarlo por el dañino símbolo de impunidad que existe: además de haber alentado el poco honroso mote de la “quinceañera del bienestar” no hay que olvidar que el 14 de febrero portaba un fajo de billetes en una escena en la privacidad de su vivienda que él mismo subió a sus redes y que luego fue censurada como un torpe intento de control de daños.
El hilo de tiempo no admite duda alguna: el diputado de Morena que desde su encargo en Gobernación en el gobierno anterior justifica la opulencia de su ahijado político, socio al mismo tiempo de la más rancia clase política de la región, un huachicolero como “El Moco” Lira Maldonado y del viejo priismo, con los Rivera.
Lo es más a la luz de lo dicho por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Yucatán este fin de semana: “ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la Transformación del pueblo de México”.
Rivera Trejo, el “empresario” defendido por Julio Huerta no solo debería ser echado de Morena sino sometido a un proceso de investigación en la Fiscalía General del Estado, antes de que el partido en el poder tenga a su propio Rocha Moya aquí cerquita para dar impulso a la narrativa opositora sobre la presunta existencia de un “narco gobierno”.
@FerMaldonadoMX