El poder del silencio

El poder del silencio
Jorge A. Rodríguez y Morgado

El Rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado

 

“El silencio es un verdadero amigo que nunca te traiciona”

Confucio

La popular frase, atribuida al filósofo griego Epicteto, “Dios nos dio dos orejas y una sola boca para que escucháramos el doble de lo que hablamos”, es un recordatorio sobre la importancia de saber guardar silencio y aprender a escuchar. El escuchar implica atención plena, mientras que oír es solo percibir el sonido. Esto nos hace reflexionar que una de las cosas más difíciles en la vida es "quedarse en silencio" o saber callar.

El silencio es la ausencia total o parcial de sonido, ruido o habla. El silencio implica la ausencia de sonidos que distraen, permitiendo una mayor consciencia del entorno. Más allá de la acústica, se define como la abstención de hablar, permitiendo la reflexión, la escucha activa y la comunicación no verbal, siendo crucial en la interacción humana y como forma de expresión.

El silencio es un estado que facilita la introspección, la comunicación, la escucha activa y la relajación, se interpreta como una pausa en el habla, una forma de escuchar, o incluso puede transmitir mensajes emocionales y cognitivos.

En lo espiritual, el silencio se considera un espacio para encontrar la sabiduría, lograr la reparación de fuerzas, encontrar el medio para hacer meditación y, para muchos practicantes de alguna religión, el lenguaje para comunicarse con su Dios.

Filosóficamente el silencio se define a menudo como "la ausencia del ego", un estado mental que permite la contemplación profunda sin juicios, es un estado que permite la reflexión, la paz interior y la percepción de sonidos más sutiles.

El silencio ha sido objeto de veneración en diferentes culturas. Harpócrates, en la mitología helenística y egipcia, es la adaptación griega del dios egipcio Horus Niño, popularizado como la deidad principal asociada al silencio, los secretos y la confidencialidad, representado con el dedo en los labios para imponer confidencialidad.

En Egipto, la diosa cobra Meretseger cuyo nombre significa "la que ama el silencio". Era la deidad protectora de la Necrópolis Tebana. En la mitología nórdica Vidar es el dios del silencio, la venganza y la justicia, reconocido por ser uno de los miembros más fuertes del panteón Aesir, solo superado por Thor.

En la antigua Grecia Hesiquia es la personificación mitológica de la quietud, el silencio, el descanso y la serenidad, representa la tranquilidad interior y la paz cívica, a menudo vista como una figura noble y calmante que contrapesa el caos y la locura.

En la mitología griega Tánatos (la muerte) e Hipnos (el sueño) son hermanos gemelos, hijos de la diosa Nix (la noche), representando las dos formas de descanso de los mortales. Hipnos trae el sueño reparador y pacífico, mientras que Tánatos personifica la muerte dulce o no violenta, a menudo se asocian con el silencio profundo y eterno.

En la tradición cristiana, San José es conocido como el "santo del silencio" porque no pronunció ninguna palabra en los Evangelios bíblicos, destacando en su lugar por sus acciones, fe, obediencia y amor incondicional como padre adoptivo de Jesús. Su silencio representa fortaleza, contemplación y una escucha activa de la voluntad de Dios.

El filósofo y polímata griego Pitágoras consideraba el silencio como "comienzo de la sabiduría". Puede representar la ausencia del ego, paz interior o la expresión de lo inefable (lo que no se puede explicar con palabras).

Aristóteles, filósofo griego, consideraba que el silencio es una forma activa de comunicación y que el hombre debe ser dueño de su silencio para evitar ser esclavo de sus palabras, se refiere a la virtud de controlar el habla y utilizar el silencio como una herramienta de sabiduría, prudencia y dominio propio.

En la actualidad, el ruido suele ser algo que casi siempre nos rodea en nuestra vida diaria, para poder pensar con una mayor claridad y ordenar nuestros pensamientos, el silencio es una gran herramienta. Todos necesitamos tomarnos nuestro tiempo para poder reflexionar o meditar y encontrar un lugar tranquilo donde realizar estas actividades, en la actualidad es una tarea bastante complicada.

La Ciudad de México (CDMX) es considerada como una de las urbes más ruidosas, situándose generalmente en el octavo lugar a nivel mundial y como la más ruidosa de Latinoamérica. El tráfico vehicular, el transporte público, el transporte aéreo, así como sirenas, música y cláxones son las principales causas. Se registran niveles promedio superiores a los 85-100 decibeles (dB), superando el límite de 65 dB recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Esta contaminación auditiva causa estrés, problemas cardiovasculares, depresión y sordera en la población.

El ruido causa muchos perjuicios. En cambio, el silencio es sinónimo de bienestar personal. De ahí la importancia del silencio.

El silencio ofrece beneficios fundamentales para la salud física y mental, actuando como un espacio de reparación destacando la reducción del estrés y la mejora de la concentración y la creatividad, ayuda a disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que permite procesar pensamientos y emociones sin la presión del estrés de la vida moderna.

La frase sobre el silencio comúnmente atribuida al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud: "Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla", subraya la importancia de la discreción y el poder de las palabras. Significa que mantener el silencio nos otorga control y libertad sobre nuestros pensamientos, mientras que hablar nos compromete y nos vuelve esclavos de las consecuencias de lo expresado.

Lo invito, amable lector, a practicar el silencio, a reflexionar y ser prudentes antes de hablar.