Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
La cúpula de Morena cruje. La jefa política del Movimiento de Regeneración Nacional, Claudia Sheinbaum Pardo dispuso cambios. No se trata de un simple enroque, sino de una más de las decisiones políticas que ahonda la distancia respecto del patriarca que habita en Palenque, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
El mecanismo no fue el más ortodoxo. Nada en la cuarta transformación parece tener una línea política unidireccional. Ya se ha visto en reiteradas decisiones. Desde que este martes alguien filtró la salida de Luis María Alcalde de la dirigencia partidista, uno de los grupos dominantes exhibió al otro, con rudeza, sin dobleces.
La respuesta de Alcalde a la invitación de la Presidenta de México para ir a la Consejería Jurídica fue, como hoy en día se estila entre usuarios de telefonía celular: “dejarla en visto”. Fue una descortesía y un desacato mal disimulado en un sistema diseñado para colocar en el más alto pedestal a quien despacha en Palacio Nacional. Aún en tiempos de la 4T.
En la práctica, hubo un desacato a una instrucción de quien es la jefa política de ese partido, y Presidenta de la República.
“Para mi significa un reconocimiento a mi trayectoria, así que me siento muy contenta. Lo más importante como le dije a ella -la Presidenta de México-, deme un ratito para pensarlo y ya la buscaré para poder plantearle mi decisión”, respondió la aún dirigente del partido en el poder y que según diversas encuestas, posee el mayor potencial de voto en la justa electoral del 2027.
La renovación de la dirigencia nacional parece obedecer principalmente a la salida de la Consejería Jurídica de Esthela Damián, para ir a buscar la candidatura al gobierno del estado de Guerrero, en el que existe una figura dominante: “El Toro sin cerca”, el senador Félix Salgado Macedonio, padre de la actual mandataria, Evelyn Salgado.
El contexto cuenta. Hace siete días que la ex secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández llegó a la Comisión de Elecciones de Morena para tejer la nueva temporada de una alianza que parecía naufragar con los partidos del Trabajo y Verde, sobre todo luego del llamado “Plan B”, en materia electoral.
Ambos partidos se oponían a la eliminación de la figura de los plurinominales y recorte presupuestal, vía prerrogativas, que el Instituto Nacional Electoral entrega cada año a las fuerzas políticas con registro. Nadie quiere que se le golpee el bolsillo, y el PT y Verde lo hicieron saber.
Como encargada de recomponer esa relación a punto del naufragio, Citlalli Hernández regresó al partido bajo la batuta de Luis María Alcalde. La dirigente que tiene un plazo para estar al frente del partido político exhibió por primera vez de manera pública los malos modos entre dos facciones dentro de una sola franquicia electoral.
Sheinbaum movió fichas. Incomodó porque en el imaginario de una de esas expresiones persiste la idea de que el patriarca de Palenque es quien aún toma las decisiones como para sostener a quien es insostenible.
Recuperar el dialogo con aliados y conducir el proceso electivo de los abanderados en todo el país es de la más alta prioridad. En juego está ganar la mayoría de los asientos en la Cámara de Diputados en San Lázaro. La tensión política en todo el país, es evidente.
@FerMaldonadoMX