Máscaras escribe Jesús Olmos
MAGA (Make America Great Again) la organización social, económica y política detrás del ala más dura de apoyo al presidente Donald Trump, ha dado visos de comportamiento sectario, al pasar de lo radical a lo esquizofrénico en su apoyo al republicano.
Se trata de todos aquellos creyentes de los designios de la administración Trump que celebraron la irrupción en el capitolio hasta las variaciones en el discurso triunfalista de los distintos conflictos iniciados por el republicano y, aunque no todos apoyan su confrontación con el Papa, el ala más extrema ha justificado dichos de Trump, sobre temas como las armas nucleares de Irán, de los que León XIV no ha dicho una sola palabra.
Son los grupos estadunidenses que creen en teorías de conspiración en las que el mundo está creado para atentar en contra de ellos, en las que son supuestamente espiados, en las que las noticias de los medios masivos están coaptadas en su totalidad y la única verdad que se erige es la que ocurre en sus mentes.
Muchos de ellos no creen que el hombre haya ido a la luna, no creen en las vacunas, no creen en lo que dice la prensa verificada, que leen los medios y no entienden su contenido, porque leen opinión como información diaria y viceversa.
El movimiento Make America Great Again en diversas ocasiones se ha entrelazado con una forma de cristianismo nacionalista, un pensamiento estadunidense que fusiona la identidad política con la fe.
Esta alianza utiliza símbolos religiosos para legitimar agendas políticas, a menudo enfocadas en el nativismo y valores conservadores, provocando controversia sobre la mezcla de fe y política.
En su creencia doctrinaria creen fervientemente que su Dios favorece a Estados Unidos y a sus seguidores, aunque en la realidad chocan con los valores bíblicos, argumentando que se puede priorizar la riqueza, la autodeterminación y el poder, sobre las enseñanzas de Jesús.
Este fenómeno MAGA totaliza la política y ve la fe como un instrumento, convirtiendo a menudo la religión en una "guerra espiritual" o de identidad nacional, por lo que rivaliza con amplios sectores cristianos que han expresado indignación y rechazo ante la radicalización del movimiento.
Algunos de sus más fervientes críticos en la Unión Americana describen la vertiente más radical de este movimiento como una religión de división y venganza, alejada de la fe tradicional, que se utiliza para legitimar el odio y la exclusión e incluso los compara con una secta.
Las sectas son definidas en los diccionarios como un grupo u organización que utiliza técnicas de persuasión coercitiva y manipulación psicológica para ejercer control absoluto sobre sus miembros, exigiéndoles una devoción excesiva hacia un líder o creencia, algo que también buscan los MAGA que idolatran a Trump.
El tema cobra relevancia debido a que una de las principales justificaciones de la intervención en Irán es su gobierno teocrático, un sistema político donde el poder es ejercido directa o indirectamente por líderes religiosos o una deidad. Algo que parece ser similar a lo que ha venido haciendo Trump.
El propio Donald Trump ha retado a la polémica al presentar imágenes en las que involucra a Jesucristo, primero colocándose él mismo en su sitio y luego, poniendo una en la que aparece acompañado de la máxima figura de cristianismo global. Miembros MAGA han comenzado a hablar que es su “mesías” esperado y que ha venido por segunda vez.
El republicano ha asegurado en diversas ocasiones que le "apasiona el Evangelio" o que es asiduo lector de la biblia y que este tema "le apasiona tanto como a cualquiera”. Al ser cuestionado sobre su confrontación con el líder de la Iglesia Católica, Trump ha dicho que no tiene nada en contra del Papa, pero estuvo un par de semanas en confrontación directa con el pontífice e incluso él y su grupo se han unido con sacerdotes excomulgados y obispos expulsados de la religión católica.
Además de lo que ha hecho el propio presidente, está el caso de Paula White-Cain, quien es una teleevangelista y consejera espiritual de Donald Trump que ha alcanzado gran influencia en el Gobierno estadounidense. Su "Milagro" de los 1,000 dólares ocurrió en un evento junto al republicano en el que prometió "siete bendiciones sobrenaturales" (que incluyen prosperidad, protección, salud) a cambio de donaciones de 1,000 dólares o más a su ministerio, particularmente durante la temporada de Pascua.
Pero no es la única, JD Vance incluso está por presentar un libro sobre su arribó al cristianismo y cómo lo ha influenciado, buscó dar clases de teología al Papa.
Otro personaje que usa la religión para temas políticos es el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien dijo a reporteros que el Papa León XIV no entiende de teología al intentar justificar la guerra con algo llamado “la doctrina de la guerra justa”, aunque el Papa es un egresado de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, los creadores de la teología.
Otro funcionario que intentando arengar a las tropas de su país fue el secretario de guerra Pete Hegseth quien citó la famosa “Ezequiel 25:17”, quien citó como un versículo un diálogo pertenece a la biblia sino a la película Quentin Tarantino "Pulp Fiction", que ha hecho famoso el actor Samuel L. Jackson que fue una licencia poética del director de cine, mal entendida por el funcionario trumpista.
Ahora habrá que decir que si algún político ligado a alguno de los Gobiernos de centro o izquierda en el mundo llegara a jugar o intentar meterse con la divinidad como lo hace el republicano Donald Trump sería vapuleado y vituperado, pero como lo hace el mandatario estadunidense, parece que a la derecha global y mexicana eso no le provoca urticaria, pues con todo y contra todo, quieren someterse a los designios del errático republicano.
@Olmosarcos_