Focus Group escribe Jorge Ramón Rizzo*
Cuando en 1999 una joven de 25 años participó activamente en la defensa de la gratuidad de la educación pública dentro del Consejo General de Huelga (CGH) de la UNAM, nunca se imaginó que llegaría a dirigir al mayor partido de izquierda en México y que además, lo haría siendo el partido gobernante.
Ariadna Montiel Reyes es esa persona, que a pesar de ser egresada de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México, se volcó por completo a la política y la administración pública, pero su paso por la UNAM fue fundamental, ya que ahí inició su activismo social a finales de los años 90 y para 2002 ya era secretaria de los jóvenes en el PRD nacional bajo el liderazgo en ese momento de Rosario Robles Berlanga.
Montiel Reyes permaneció en el PRD nacional como secretaria de finanzas de 2003 a 2006, cuando era Presidente del comité nacional perredista Leonel Godoy Rangel y siguió unos meses bajo las órdenes de Leonel Cota Montaño en el mismo 2006.
En 2006 fue electa por la vía plurinominal senadora suplente de la actriz María Rojo. Y como nunca asumiría la titularidad de ese escaño, Marcelo Ebrard Casaubon la designó directora general de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) del entonces Distrito Federal.
Al concluir su gestión en la RTP, en 2012 continuó su trayectoria política como diputada local también por el PRD en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, donde llegó a ser Presidenta de la Mesa Directiva, uno de los encargos de mayor jerarquía en el órgano legislativo de la capital del país.
En 2015 fue diputada federal y para 2018 Andrés Manuel López Obrador la designa subsecretaria de Bienestar, donde permaneció durante toda la administración del tabasqueño. Ya en 2024 Claudia Sheinbaum la asciende a titular de la Secretaría de Bienestar y en abril de 2026 podría estar dejando su cargo público para irse a dirigir a Morena.
Y es que, la noticia que sacudió los pasillos de Palacio Nacional y las oficinas de la colonia Roma este 21 de abril no es otra que el ascenso de Ariadna Montiel Reyes a la dirigencia nacional de Morena. Una superviviente del CGH y del PRD, pero también una integrante de la primera bancada de Morena en 2015, bajo la coordinación de Rocío Nahle García.
Tras meses de un desgaste interno que ya era inocultable, la salida de Luisa María Alcalde y muy probablemente de Andrés Manuel López Beltrán, marcando así, el fin de una breve era y el inicio de una nueva etapa operativa, de cara a las elecciones intermedias de 2027.
El experimento de Luisa María Alcalde al frente de Morena feneció en su fecha de caducidad mucho antes de lo previsto. Bajo su mando, las disputas locales han escalado a niveles que amenazan la estabilidad del partido de cara a 2027, ya que la dirigencia se vio rebasada por los cacicazgos regionales, actuando más como espectadora que como árbitro.
Por lo que Ariadna Montiel para hacer una especie de operación de cicatrización se dio a la tarea de recorrer los 32 estados del país desde hace más de un mes, visitando tan sólo en los últimos días Veracruz, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa y Durango, como parte de su estrategia política. Visitas que ha aprovechado para conversar con la gobernadora y los gobernadores de esas entidades, acerca del panorama morenista para 2027.
El hecho de que hoy se baraje el nombre de la Secretaria de Bienestar para rescatar el barco morenista es el insulto final a la gestión de Alcalde. Se busca a alguien que sí conozca las estructuras, que tenga las manos "manchadas de lodo" y que entienda que la política se hace en la calle, no en los boletines de prensa o en las redes sociales.
Alcalde no pudo, o no la dejaron, ser el puente necesario para evitar que las fracturas locales se convirtieran en grietas nacionales. En el relevo Montiel enfrentará retos colosales, para los que tendrá 13 meses antes de las elecciones que podrían derrumbar el segundo piso de la transformación, lo que incluye gestionar la salida de Andy López Beltrán, así como sus repercusiones en Palenque y varios estados del país. La arquitecta tendrá, una verdadera prueba de fuego.
*Periodista/Tlaxcala