La soledad de la izquierda

La soledad de la izquierda
Fernando Maldonado
Parabólica Agustín Guerrero

Parabólica.mx escribe Fernando Maldonado 

La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel tomó nota de un lapso breve en Puebla este fin de semana, pero altamente significativo en la coyuntura nacional. En la escena hay un actor central que transmite un mensaje y un grupo de personas en una plaza pública que escucha, y asiente.

Es el momento en el que Agustín Guerrero llamó a bajar el “switch” a Televisión Azteca después del largo periodo en el que la televisora enfiló baterías mediáticas en contra de los gobiernos de la Cuarta Transformación como una forma de desquite por el cobro de los impuestos que por años le fueron perdonados en gobiernos del pasado al propietario, Ricardo Salinas Pliego.

Lo mismo sucedió con uno de los voceros de Salinas Pliego, Manuel López San Martín que desde su cuenta de X, acusó “censura” del gobierno de la República luego de consignar la convocatoria del morenista en Puebla. “Morena llama al boicot contra Azteca en sus asambleas”, escribió.

Sitúa al vocero en Puebla como compañero de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum en el CEU, el movimiento estudiantil en la UNAM que en 1986 frenó las reformas que pretendían incrementar cuotas de ingreso y eliminar el pase automático para alumnos de nuevo ingreso.

Es “uno de los rostros detrás de los llamados”, escribió el lector de noticias en la televisora del Ajusco, al referirse a la misma escena que la dirigente morenista calificó de positiva.

No es un asunto menor: un cuadro de Morena en Puebla es objeto de escrutinio en uno de los medios que con mayor beligerancia ha respondido al gobierno federal, pero también en el escritorio de Montiel, la dirigente partidista que llegó a poner orden en el partido en el poder.

Y sucede en momentos en que arrecia la batalla que Morena mantiene con medios de información masiva que se han identificado con el conservadurismo en el país. Es el momento en que cada quien comienza el lugar en la historia. Unos se han colocado involuntariamente, sin advertirlo, lejos del “lugar correcto de la historia”.

Son los mismos que de dientes para afuera se proclamaron “obradoristas”, luego, llegado el momento, morenistas y “claudistas”. Fue un súbito interés por apuntarse en un partido político que ofrecía éxito seguro, sin tener mínimo conocimiento de los movimientos de izquierda en México y en el continente.

No es propiamente un defecto, pero si una deficiencia política que no se puede dejar pasar. El momento por el que atraviesa el país exige de la mayor concentración y capacidad. Son fortalezas que sólo se adquieren en la talacha diaria, desde las calles, barrios y colonias; ejidos o rancherías.

Para nadie es una novedad que la guerra para ganar la verdad, o imponer la narrativa se da minuto a minuto en espacios de noticias o programas de opinión en radio y televisión; en cada meme o animaciones con inteligencia artificial en redes sociales.

No existe rigor, método o ética. El ruido en todo tipo de plataforma genera ruido y morbo, pero no conocimiento ni información equilibrada.

Son tan pocos los integrantes de la cúpula del partido dominante en abrazar la causa de la presidenta Claudia Sheinbaum; la dirigente nacional de ese partido, Ariadna Montiel; y la responsable del área electoral, Citlalli Hernández, que se podrían contar con los dedos de una mano. Y probablemente sobren dedos.

 

@FerMaldonadoMX