La editorial escribe Jesús Olmos
El informe de la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo todo tipo de reacciones, desde las naturales críticas opositoras hasta las complacientes declaraciones de sus allegados y aliados.
Una de ellas llamó la atención por su intento de construcción de una farsa. Fue lo expuesto por Mario Di Constanzo, Ricardo Alemán y Código Magenta, quienes aseguraron en sus redes sociales que ante una “CRISIS DE ESTRÉS DE SHEINBAUM, LA RENUNCIA ESTÁ SOBRE LA MESA”.
La posición no aguanta ni el más mínimo razonamiento, para empezar porque ya son varias veces solo en 2026 que se repite la cantaleta. En junio dijo que pondría su renuncia sobre la mesa. En agosto lo repitió al menos tres veces con “me confirma quien está ahí”. Ahora otra vez, que espera octubre. Ninguna se ha concretado: sigue en el cargo y dio su segundo informe.
Lo que no es ficción y es fondo, es que la mandataria negara las supuestas rupturas y lejanías en el movimiento “de transformación” que ella encabeza, pero al mismo tiempo no mencionara ni una sola vez a su predecesor y mentor, de quien heredó el poder que ahora detenta.
La primera una mentira flagrante, la segunda una cuestión de forma que dice mucho más de lo que a simple vista es.
@Olmosarcos_