Jat escribe por Jatzume Hernández
Tampoco es que te vomite la vida
Un problema, luego otro... y otro más. Y de pronto ya no sabes si estás resolviendo cosas o solo apagando incendios.
Y entonces llega la frase que todos hemos dicho o escuchado: “Es que la vida dice que no es por ahí, que tal vez es karma, que si no se ha aprendido la lección, que si la energía ya te vomito...
Y suena lógico, incluso reconfortante porque pensar que todo tiene un sentido, tranquiliza, pero ¿y si no?
¿Y si no es el universo mandándote señales... sino tú, completamente saturado? Porque cuando algo nos pega fuerte, la cabeza no se queda quieta, empieza a buscar explicaciones, patrones, culpables.
Y sin darnos cuenta, todo empieza a encajar en una misma historia: “todo me está saliendo mal”. Pero no todo es destino, a veces es cansancio, a veces es acumulación, a veces es que ya no estás pensando con claridad.
No es que la vida te esté cerrando el camino... es que está caminando con el peso de todo lo que no has soltado. Y claro así, cualquier paso cuesta el doble.
Nos encanta creer que todo tiene un mensaje, porque aceptar que simplemente estamos rebasados... da más miedo.
Pero no todo lo que se rompe es señal. No todo lo que duele es advertencia, no todo lo que se complica significa que vas mal.
Tanto así que el sentimiento que tienes en este momento tiene una explicación psicológica y se le conoce como:
Sesgo de confirmación; cuando algo sale mal, empezamos a ver todo como una señal de que todo está mal.
También está la profecía autocumplida: si crees que todo se va a complicar, actúas desde el estrés... y terminas complicándolo más.
Y algo muy clave: cuando estamos saturados emocionalmente, tomamos peores decisiones. No es el universo “vomitándote”, es tu mente rebasada.
Por eso, te dejo aquí 3 consejos reales y puntuales que te pueden ayudar, a darte este respiro para lograr analizar la situación y sentir que todo se recupera.
1.- Baja la carga mental. Cuando todo se junta, tu cabeza no distingue qué es urgente y qué no, toda pesa igual por lo que puedes tomar un papel y escribe TODO lo que te preocupa o tienes pendiente, sin orden ni filtro, después designaras que es urgente, acciones que no pueden pasar de ese día, próximo, que no pasarán de esa semana y las que pueden esperar.
De esta forma, por sencilla que parezca le estas dando orden a tus ideas, y al mismo tiempo organizando tus pendientes.
2.-Hace una pausa real, no distraerte, pausar. Tu sistema ya está de por sí saturado, y ahí entra algo parecido a la fatiga de decisión: entre más cansado estás, peor decides, y más problemas se generan, por lo que solo toma una pusa sin pantallas de 20 minutos; camina, respira.
Parece poco, pero esto reinicia tu claridad mental, sin eso, todo lo demás falla.
3.- Resuelve una sola cosa a la vez, no importa lo pequeño que sea. Cuando todo abruma, queremos arreglar todo y no hacemos nada.
Esto rompe la profecía autocumplida de todo está mal, porque generas evidencia de lo contrario, no es controlar todo, solo es recuperar el movimiento.
A veces, lo único que necesitas no es cambiar de camino, sólo es parar.
@Jatzume1