El rincón de Morgado escribe Jorge A. Rodríguez y Morgado
"Errar es de humanos, perdonar es divino, rectificar es de sabios"
Alexander Pope
En esta época del año en la cual la luz del sol va disminuyendo en el hemisferio norte, hace que el ser humano busque un lugar que le permita realizar un ejercicio pleno de introspección, ya que la falta de luz solar influye en el estado psicológico de las personas con efectos como baja motivación, menor energía, irritabilidad, apatía o tristeza, es en ese ejercicio en donde generalmente se hace un recuento de lo ocurrido durante los últimos meses.
La reflexión de los sucesos vividos nos lleva a valorar la actitud que tomamos ante nuestros semejantes y el comportamiento de ellos hacia nosotros. Es muy común recordar algún agravio que recibimos o hicimos y sentir el deseo de perdonar, ya que el perdón es considerado como uno de los actos más nobles del ser humano.
El perdón es un concepto que ha sido abordado desde la más remota antigüedad. En la cultura griega, Eleos era la personificación de la diosa de la misericordia y el perdón, se consideraban que entre todos los dioses era la más útil para la vida humana en todas sus vicisitudes, ya que al perdonar la persona se libra de mucha pena, la diosa tenía un altar en el ágora de Atenas.
Clementia, era la diosa del perdón, la compasión y la misericordia en la mitología romana. Se menciona que se convirtió en una divinidad tras el asesinato de Julio César, el cual encarnaba en vida esta virtud ya que César perdonó a uno de sus rivales que se había rendido.
El perdón también es tratado en la Biblia, existe una gran cantidad de citas relacionadas con el perdón, vemos en Mateo 18:21-22 “En esta sazón, arrimándosele Pedro, le dijo: Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano cuando pecare contra mí?, ¿hasta siete veces? Le respondió Jesús: No te digo yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete, o cuantas te ofendiere”.
La verdadera intención de perdonar 70 veces 7, implica un verdadero esfuerzo de amor y unidad, así como un profundo cambio que se efectúa en el corazón (en lo más íntimo del ser) y en el modo de pensar de quien perdona lo cual significa adoptar una nueva actitud en cuanto a la vida en general, conduciendo a un progreso espiritual.
El perdón es una virtud moral que implica una decisión consciente y voluntaria de dejar atrás el resentimiento y la ira hacia quien nos ha ofendido para sanar y crecer. No significa olvidar, reconciliarse con la ofensa o justificar el daño, sino liberarse de emociones y sentimientos negativos como la ira y el rencor, para alcanzar paz interior y bienestar, lo que beneficia la salud física y mental. Se considera una virtud porque requiere fuerza de carácter y autodisciplina para transformar las percepciones y reparar el daño emocional.
El “don del perdón” es una elección activa de dejar atrás sentimientos como el rencor, la amargura y el deseo de venganza que Implica un cambio en la forma de pensar y sentir respecto a la ofensa, que puede llevar tiempo. Al perdonar, se disminuye la influencia que la ofensa tiene sobre uno mismo y se deja de estar controlado por la persona que hizo el daño.
Perdonar a otros, aunque sea un proceso que lleva tiempo, libera el peso emocional y el rencor del pasado, se está "cancelando una gran deuda" para quienes nos han hecho daño. Al igual que el perdón de Dios, el perdón que ofrecemos a los demás es un acto de amor incondicional que beneficia a nuestra propia salud mental y emocional.
Se ha demostrado que la falta de perdón es el camino directo hacia la enfermedad, porque cuando se piensa de manera negativa, el cerebro segrega toxinas que actúan sobre el organismo y genera un estrés fisiológico que afecta el sistema nervioso. Lo que confirma que el perdón es la vía más rápida hacia la sanación, y aunque miles de personas lo entienden, pocas saben cómo perdonar realmente. El perdón, más que un regalo que les hacemos a los demás, es un regalo que cada quien se entrega a sí mismo.
Perdonar es posible solamente cuando decidimos perdonarnos a nosotros mismos y de entender que nadie marca el rumbo de nuestras vidas. Perdonar entonces es un presente, un regalo, un obsequio que en un primer momento nos damos a nosotros mismos.
Se ha visto que el perdonar produce varios beneficios como: mejorar la salud; la autoestima se eleva; se incrementa la confianza en sí mismo y libera al individuo del rencor. El perdón cierra episodios dolorosos que roban energía y afectan el rendimiento personal.
Por consiguiente, amable lector, el perdonar a los otros resulta fundamental para nuestra paz interior y nos ofrece la oportunidad de sanar, tanto internamente como en nuestras relaciones. El perdón, más que un regalo que les hacemos a los demás, es un regalo que se entrega a sí mismo
Reflexionemos en lo siguiente, amable lector, cuando alguien ofende, ¿de quién es realmente el problema, suyo o nuestro? Esta es la cuestión que realmente tenemos que decidir, sentirnos ofendidos o simplemente menospreciar la ofensa.
Decía Mark Twain: "El perdón es la fragancia que la violeta derrama sobre el talón que la ha aplastado".
Usted decide.