Cartas desde París escribe Rosa María Lechuga
La conocí por ahí de 1996, en la prepa del Colegio Esparza.
Convivíamos de 6 a 8 horas diarias de lunes a viernes.
Nos empezamos a hablar porque nunca llevaba libreta, ni lapiceros, menos lápiz o goma.
Ambas éramos unas genias en álgebra y trigonometría, pero ella necesitaba de mi en cálculo diferencial e integral. Y yo, de ella en inglés.
Filosofía era un mar de debates entre ella y yo. Farfán descansó de nosotras un par de semanas en su curso de Platón, porque a ambas nos expulsaron juntas.
Éramos unas chicas bien portadas, pero mal comprendidas.
Así que, subsistíamos en ese ambiente femenino lleno de hostilidad y de rivalidades entre las colegas por el amor de un hombre de apellido “Dominguez”.
Un amor que, por cierto, ella ganó sin el más mínimo esfuerzo.
Así, la vida nos fue uniendo y a veces separando.
Pasaron los años, los estudios, los trabajos, los hijos, las amistades.
Yo, una nómada milenial con muchas mudanzas, viajes trasatlánticos. Ella, siempre en su refugio entre cactáceas, animales exóticos, de casa y su lista interminable de amigos.
Recuerdo muy bien un día que estando en su casa, nos dijo que si veíamos a su mascota, le avisáramos porque tenía como 2 días sin comer y que la andaba buscando para alimentarla.
A partir de ahí, cada vez que iba a su casa, le preguntaba donde andaba su serpiente para no salir corriendo despavorida.
Podría contar muchas anécdotas sobre ella, lo cierto es que una amistad de 30 años hoy en día escasea.
Soy testigo de la gran madre en la que se ha convertido, la mejor prima, la mejor amiga, porque eso sí, ella puede llegar en medio de una multitud sola y saldrá con un ejército de amistades que a la larga se volverán familia.
Compartimos también el amor incondicional de nuestros padres y su profesión. Ella en el medio de la arquitectura y yo, en la academia.
Si la ven en las calles de Puebla, díganle que le agradezco de todo corazón todo lo que ha hecho por mí y todo lo que me ha ayudado a lo largo de todos estos años.
¡Y los que faltan!
@laituecita