La rivalidad artificial

La rivalidad artificial
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

Una rivalidad artificial puso a prueba el andamiaje del partido en poder, sus filtros y de la dirigencia política. El Movimiento de Regeneración Nacional fue convertido en espectáculo que se ofreció al público ávido de morbo. Ver un vencido y un vencedor ha sido atractivo desde el antiguo imperio romano, se sabe. 

El saldo volvió a ser deficitario. La dirigencia de Morena en manos de Olga Lucía Romero Garci-Crespo, que reúne ya un cúmulo de desaciertos, confirmó que tiene una seria dificultad para contener a los perfiles adelantados. Más aún, ha sido incapaz de mediar para evitar la fragmentación interior.      

No solo porque las carreras adelantadas por los cargos de elección desataron una desaforada carrera, sino porque en ese mismo impulso incursionaron oficiosos mensajeros que atizaron una hoguera de vanidades que en la práctica, solo existe en un microcosmos.

Es el caso de dos perfiles presuntamente confrontados. Dos mujeres que han sido colocadas en una carrera por una candidatura sin que ninguna haya expresado, al menos públicamente, estar en la competencia, alimentada columnas y mesas de café.

Se trata de las secretarias del Bienestar, Laura Artemisa García Chávez y de Juventud y Deporte, Gabriela “Bonita” Sánchez Saavedra. Dos funcionarias públicas con perfiles, trayectorias y profesiones absolutamente opuestas, pero no confrontadas.

Artemisa García Chávez tiene una amplia trayectoria en la docencia, frente a grupo y como sindicalista magisterial, mientras la segunda ha tenido un ascenso meteórico, sobre todo luego de un largo periodo de esfuerzo con un sólido lugar en el deporte labrado a base de golpes en el ring de box.

Ambas comparten escenarios: son integrantes del gabinete en el gobierno de Alejandro Armenta y las dos han sido colocadas en la carrera por la presidencia municipal. Ninguna ha dicho estar en ello; sin embargo, las dos ocupan el imaginario de la clase política local.

Hasta antes de la dirigencia de Morena, por la postergación de la definición en la asignación de las coordinaciones de la defensa de la transformación, ambas fueron colocadas en una disputa por esa posición que sólo ha existido en el papel de columnistas locales.

Mientras esas plumas ven próxima una guerra interna con pronóstico de reserva, la realidad, como decía el clásico, tiene otros datos. En donde algunos vaticinan un pleito feroz por colocarse en la preferencia de las encuestas, la escena cotidiana apunta en dirección contraria.

No sólo no existe disputa, enojo o rivalidad, sino la cortesía de dos personas que se saben en un mismo proyecto de gobierno liderado por el jefe de ambas, Alejandro Armenta, al mismo tiempo, conocedor profundo de esos lances en las luchas políticas desde la trinchera contra verdaderos adversarios, convertido en enemigos  políticos.

A diferencia de la dirigente de Morena, incapaz de advertir el riesgo del incendio en la pradera, el jefe real en el partido lee entrelíneas y entiende que el fuego cruzado comenzó lejos de las oficinas de Artemisa García Chávez o de Gaby “Bonita” Sánchez.

La cordialidad de Artemisa hacía Bonita Sánchez y viceversa es vista por todos y todos los días. En reuniones de gabinete, eventos públicos o ceremonias oficiales, y hasta en los saludos ocasionales en los pasillos del poder.

Pero ningún argumento cuenta desde la lógica de los encargados de la construcción de una escena que se sostiene de alfileres. El correo del zar no tendría razón de su existencia si no fuera por la necesidad urgente de dibujar escenas imaginarias.

 

@FerMaldonadoMX