El Rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado
“Un padre es un tesoro, un hermano
es un consuelo: un amigo es ambos”
Benjamin Franklin
El filósofo, politólogo, maestro, científico y médico, Aristóteles fue una de las mentes más brillantes del mundo griego por su insaciable curiosidad y pasión por el estudio: un auténtico polímata, según el término griego, "el que ha aprendido mucho".
Aristóteles, nacido en el año 384 a.C. formaba parte de una familia de médicos que llevaba varias generaciones sirviendo a la familia real de Macedonia, en principio, era proseguir este legado. A la muerte de Nicómaco, su padre, fue enviado a estudiar a la Academia de Platón. Éste le puso el apodo de “el lector” por la avidez con la que devoraba las obras de la biblioteca de la Academia.
Mientras que Platón estaba más interesado en el mundo de las ideas, su discípulo Aristóteles prefería estudiar el mundo tangible se caracterizaba por su pragmatismo: prefería estudiar el mundo que podía ver, tocar y entender. Tras veinte años en la Academia -primero como estudiante y luego como maestro-, habría sido el sucesor natural de Platón cuando este murió en el año 347 a.C., pero como extranjero la ley ateniense prohibía dirigir las instituciones.
Su propio nombre parecía un signo del destino, Aristóteles proviene del griego antiguo Aristotélēs. Formado por dos raíces: áristos, que significa "el mejor", y télos, que se traduce como "fin", "propósito" o "propósito noble". Por tanto, su etimología significa "destinado a lo mejor".
Aristóteles tenía ya casi 50 años y una enorme fama, lo que le permitió fundar su propia escuela, el Liceo, al margen de las limitaciones que le habían impedido años atrás hacerse cargo de la Academia de Platón. Su insaciable curiosidad, lo polifacético de sus intereses y su apego a la realidad y al estudio práctico de las cosas hicieron de Aristóteles dominar, investigar y fundar múltiples disciplinas, desde las ciencias exactas hasta las humanidades dándole el seudónimo de un “pensador de cien caras” y que marcó un punto de inflexión no solo en la filosofía, sino en el conocimiento en general. Su legado fue recogido por los romanos, los árabes y los persas hasta llegar a la Italia del Renacimiento.
Al estudiar el mundo tangible, Aristóteles le da un papel preponderante al concepto de “amistad”, dedica los libros VIII y XIX de la “Ética a Nicómaco” a ella, afirma que cualquier actividad humana tiende hacia un fin: “nada se hace sin un objetivo que pretenda alcanzarse”. Para él la amistad es uno de los bienes más importantes de la existencia humana.
Aristóteles explora la naturaleza de las relaciones humanas, ofreciendo una perspectiva única sobre los diferentes tipos de amistad que pueden existir entre las personas. Propone tres tipos de amistad: 1. Basada en la utilidad; 2. En el placer; 3. En el carácter.
1. La amistad basada en la utilidad se fundamenta en los beneficios mutuos que las personas involucradas pueden obtener una de la otra. En estas amistades, el vínculo principal no es el afecto genuino, sino las ventajas prácticas que cada parte recibe, el interés. Aristóteles observó que este tipo de amistad es más común entre las personas mayores, quienes tienden a buscar relaciones que les aporten algún tipo de beneficio práctico. Pero, suelen ser temporales y pueden disolverse una vez que la utilidad ya no esté presente. Aristóteles consideraba estas amistades como limitadas en comparación con otros tipos de relación.
2. Amistad basada en el placer. Este tipo de relación se fundamenta en el disfrute mutuo y la satisfacción que las personas obtienen al estar juntas. El vínculo principal es la alegría al compartir tiempo en común, la diversión o el entretenimiento que cada persona experimenta en compañía de la otra. Aristóteles observó que este tipo de amistad es más común entre los jóvenes, quienes tienden a vivir guiados por sus emociones y la búsqueda de experiencias placenteras. Las amistades por placer tienden a ser más efímeras. Pueden disolverse cuando los intereses cambian, las circunstancias de la vida se modifican o simplemente cuando el placer compartido disminuye. Estas relaciones juegan un papel crucial en nuestro bienestar emocional y social, proporcionando momentos de alegría, relajación y escape de las presiones cotidianas.
3. La Amistad basada en el carácter o virtud es considerada por Aristóteles como la forma más elevada y duradera de amistad. Este tipo de relación se fundamenta en la admiración mutua por las cualidades morales y la excelencia de carácter del otro. El vínculo principal es el reconocimiento y aprecio de la bondad intrínseca del otro. Las personas se unen por quiénes son esencialmente. Aristóteles argumentaba que este tipo de amistad solo puede darse entre individuos virtuosos, que comparten valores éticos y buscan el bien mutuo. Las amistades virtuosas son más estables y duraderas, dependen de cualidades fundamentales del carácter que tienden a permanecer constantes a lo largo del tiempo. Estas amistades pueden sobrevivir a la distancia, los cambios de fortuna y otros desafíos que podrían disolver relaciones más superficiales.
La amistad basada en la virtud representa el ideal aristotélico de relación interpersonal la consideraba como la forma más elevada y valiosa. Aunque es la más difícil de cultivar, también es la más gratificante y transformadora, contribuyendo no solo a la felicidad individual sino al florecimiento de la comunidad en su conjunto, creía el filósofo griego que solo este tipo de amistad podría contribuir significativamente al desarrollo moral y la felicidad duradera de los individuos.
Aunque Aristóteles prioriza la amistad virtuosa, su propuesta nos permite apreciar la complejidad y diversidad de las relaciones humanas, reconociendo el valor de diferentes tipos de conexiones en distintos contextos de nuestras vidas.