Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
El hilo narrativo que ha seguido el coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier en torno a sus correligionarios y señalados de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa es, por lo menos, sospechoso.
Se entiende que el impacto de un señalamiento tan grave como el que formuló el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que requirió la detención provisional con fines de extradición de diez personajes hoy colocados en primer plano, debió haber significado un golpe emocional y político difícil de asimilar.
Todo iniciado en el arte de la política puede dar como un hecho que ese vínculo inocultable será factor en 2030, cuando llegue la sucesión en el gobierno de Puebla. La mácula será imborrable y, en todo caso, no faltará en la estrategia de guerra como lo dicta el manual de guerra.
Ahora que crece el debate en el Congreso de la Unión -Comisión Permanente- sobre la inasistencia del senador por Sinaloa, Enrique Inzunza, integrante de ese cuerpo bicamaral por estar en la lista de los diez requeridos por una Corte del Distrito Sur de Nueva York, el panorama es aún más complejo.
Un desliz declarativo de parte del poblano podría hacer la diferencia entre mantenerse al margen o dejarse arrastrar por el turbulento caudal de la opinión pública, alimentado sobre todo por la existencia de un narco gobierno.
Y lo es porque a Mier Velazco el destino de la política lo puso al lado de al menos dos de los más altos perfiles de los diez a quienes la justicia estadounidense pretende juzgar en suelo americano por haberse vinculado con los narcos locales que alcanzaron fama internacional.
El Diario Cambio, del que Mier es socio, dio una amplia cobertura cuando en octubre de 2021 el hijo del senador protestó como edil de Tecamachalco hasta donde llegó Rubén Rocha Moya en calidad de gobernador electo.
De Culiacán a Tecamachalco hay una distancia promedio de mil 400 kilómetros que bien valía recorrer cuando hay que mantener alianzas y sociedades políticas. Rocha lo hizo.
El gobernador con licencia, sujeto a una investigación por la Fiscalía General de la República en suelo mexicano y Mier Velazco son aliados o socios.
Lo fueron desde de que en 2015 fue enviado a Sinaloa como delegado de Morena y luego hubo de regresar en 2021, justo cuando el senador faltista salía de su encargo en el Poder Judicial de ese estado para ocupar una posición en la campaña de quien, a los ojos del aparato estadounidense, se alió con los hijos de Joaquín Guzmán Loera el Chapo.
La relación que mantienen Rubén Rocha y Enrique Inzunza con Ignacio Mier data de hace una década, y profundizó cuando en la campaña de Rocha Moya Morena lo hizo delegado del Comité Nacional.
No solo eso, sino que tuvo un rol decisivo en la confección de las candidaturas en Sinaloa y en la campaña del gobernador con licencia, de la que ahora se ha dicho, tuvo como aliados a los hijos del Chapo para quitar del camino a los adversarios en la contienda.
El hilo de tiempo no admite réplica. Mier, Inzunza y Rocha están en condiciones de enorme complejidad, no solo por el señalamiento directo, sino porque en suelo nacional los nombres de quienes fueron acusados de recibir apoyos del narco hieden y eso en política suele cobrar facturas difíciles de solventar.
@FerMaldonadoMX