Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
Ineficientes, ajenos y sin sensibilidad social, suelen demostrar, exultantes, la arrogancia que provee el poder del que gozan.
Son los ediles -hombres y mujeres, no hay diferencia de género- que bajo la tutela del Movimiento de Regeneración Nacional, ya resiente el pago de factura de esa conducta innoble frente al reclamo legítimo de la gente.
Es así como debe interpretarse el periplo que comenzó el gobernador Alejandro Armenta por el interior del estado, antes de que el saldo social sea impagable, aun con el bono democrático de la presidenta, Claudia Sheinbaum.
En lontananza, el proceso electoral de 2027. Aduana infranqueable para quienes hacen gobierno, como el mandatario estatal que decidió iniciar en una ciudad con ciudadanos profundamente ofendidos: Tehuacán.
El edil de la ciudad más importante luego de la capital, Alejandro Barroso llegó a la candidatura por un golpe de suerte… Y un empujón de Ignacio Mier, el coordinador de los senadores de Morena y todo lo que su nombre significa.
La visita de Armenta a esa ciudad tiene un enorme significado. En los últimos tres trienios, con Felipe Patjane, Pedro Tepole y Barroso en la gestión en curso, no han estado ni cerca de la expectativa de la ciudadanía que los colocó en el cargo.
Aunque cada uno de esos perfiles obedece a grupos diferentes, dos elementos los pone en igualdad de condiciones.
Los tres fueron postulados por Morena y juntos, cada uno en su tiempo, han atizado el enojo social por ineficiencias y ocurrencias casi demenciales.
Sin desestimar los cargos que le imputaron, de las primeras acciones que Parjane realizó al frente de su efímero gobierno fue comenzar a incrustar a la parentela y a disponer del dinero público para el pago de bonos y compensaciones que significaron una onerosa carga financiera, al tiempo de olvidar las promesas de campaña.
Tepole no fue muy distinto. Abarrotero medianamente reconocido, encontró pronto que su verdadera personalidad era otra, distante, fría y ajena a una repulsa por un irresuelto problema de recolección de desechos que convirtió a Tehuacán en un estercolero.
Alejandro Barroso es quizá el modelo más acabado de un rey chiquito. Petulante, insensible… Y arrogante.
En un escenario hipotético resultado de la elección de 2027, entregar a la oposición una plaza como la de Tehuacán resultado de las últimas tres gestiones de Morena, sería un descalabro para quien ha sido un eficaz operador electoral: el gobernador.
Razones de sobra existen para que Armenta, dotado de un fino olfato, se acabara de echar a cuestas la tarea de atender lo que los ediles en el interior desestimaron, como la que ha sucedido en Tehuacán en los últimos años.
Y de paso, puso a correr al gabinete entero. La urgencia es evidente, mientras las autoridades edilicias están rebasadas, hay funcionarias y funcionarios en el equipo de trabajo del gobernador que no han estado a la altura de la exigencia.
Armenta lo sabe desde hace meses. Los reiterados llamados de atención aquí y allá son reflejo de una insatisfacción contenida, pero no infinita.
Si de una forma habría que definir la nueva circunstancia desde el ejercicio de gobierno y el uso del poder, es que, a 14 meses de la aduana electoral, ya no hay lugar ni tolerancia para los aficionados.
@FerMaldonadoMX