Historia de unos días escribe Alejandro Páez Varela
"La única manera de una regeneración en la 4T
es si la Presidenta la impulsa. Debe venir de
ella. Eso pasa por decidir sobre personas".
El gallo
¿Quién es el capitán de la oposición? ¿A dónde voltear cuando se está en penumbra? La oscuridad es un adversario formidable: esconde un alacrán más angosto que un dedo, o un portaaviones del tamaño de una ciudad.
Pero cuando sabes quién es y cuál es el potencial de tu enemigo puedes abandonar la parálisis y responder. Puedes prever los ataques o al menos saber de dónde llegan para atajar el siguiente. La izquierda mexicana sabe quién es el enemigo en casa y puede perfectamente advertir con quiénes se articula en el extranjero. Y eso hace toda la diferencia.
Ricardo Salinas Pliego decidió llevar la carga de una oposición rota y encandilada para apostar su resto en ella. Y está bien. Son decisiones que se respetan. A falta de líderes, el dinero y las toneladas de rencor fueron suficientes para alzarse. Ahora seguramente mide una eventual candidatura presidencial para 2030 y aunque le salgan números adversos en las encuestas, en mi opinión sí debe considerarlo. Muchos querrán acompañarlo. Es ahora. Para 2036 tendrá 81 años.
Salinas Pliego ha decidido que sus periodistas sean, además, los voceros del movimiento de ultraderecha que encabeza. Sus medios son el vehículo y los periodistas que lo acompañan (la mayoría son sus empleados) se han vuelto sus voceros. Muy bien. La transparencia siempre da gusto.
Y entonces, ya no hay mantas “ciudadanas” ni hashtags “espontáneos”; ya no hay bloqueos inocentes ni marchas de última hora. Es Salinas Pliego. La 4T sabe ahora que el dueño de TV Azteca estará detrás de campañas como la que se lanzó contra Ariadna Montiel en Chihuahua, con espectaculares y escupitajos, y hasta bloqueos de carreteras. Es él, coordinando a otros a nivel local. El empresario ha gastado una fortuna en la calle, en las redes, en sus noticieros, y calcula un retorno si es que gana posiciones. Potencia a sus aliados, como lo hace con Alessandra Rojo de la Vega y con Maru Campos, con Isabel Díaz Ayuso y con Cayetana 50 Apellidos. Y está bien. Cada vez mejor. Ojalá el INE esté a la altura de la fiscalización, porque todo es ya parte de una campaña adelantada.
Salinas Pliego ha decidido llevar la carga de una oposición rota y encandilada, y quizás la convierta en un portaaviones aunque ahora es, apenas, una cucaracha. El resultado del proceso 2027 se lo van a atribuir a él, sea bueno o sea malo. Los triunfos de la oposición serán sus triunfos, y las derrotas tendrá que apechugarlas. Es una nueva fase para él. Como empresario han sido dos años amargos. Según Forbes, su patrimonio neto pasó de 13.4 mil millones de dólares a 3.7 mil millones. Un descalabro de 9.7 mil millones de dólares. Ahora veamos cómo le va de político.
Lo importante es que todos se vean a los ojos y sepan quiénes son. Estamos llegando a ese punto. Lilly Téllez no es una loca que da entrevistas en pésimo inglés a medios de Estados Unidos: tiene un encargo. Alejandro Moreno Cárdenas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, Claudio X. González y todos los que sirven a los propósitos de Washington no van por la libre: sus esfuerzos redundan en Salinas Pliego. Es bueno que se sepa.
El enemigo no es el hipócrita que acariciaba a Andrés Manuel López Obrador en 2018 porque quería negocios: es el que ataca todos los días a Claudia Sheinbaum Pardo porque tuvo que pagar impuestos.
La serpiente
También es bueno que se sepa que la CIA estaba metida en Chihuahua y que, según la prensa de Estados Unidos, está metida por todo México. Es bueno, dentro de todo lo malo, que se sepa que no fue un operativo, sino varios; que no son dos agentes (los que desgraciadamente murieron), sino varios. Que ahora mismo, mientras escribo, los sicarios de Washington planean algo.
La experiencia internacional nos dice que la CIA es una víbora. Usa veneno y explosivos contra mujeres y hombres presidentes; es experta en generar zozobra e inestabilidad, con rumores y filtraciones a su prensa o con atentados a bienes nacionales como las refinerías, plantas de energía eléctrica, hospitales, universidades, etcétera. Le da igual arrasar un colegio lleno de niñas que asesinar a un sacerdote o a varios. Puede reclutar gobernadoras y gobernadores con sólo extorsionarlas y extorsionarlos; o a policías, o a generales, o a presidentes. Reclutarlos a la causa de Washington. Ya lo hicieron en el pasado aquí mismo, en México, y es parte de sus manuales.
Ya no hay “accidentes” ni explosiones espontáneas; no hay anuncios inocentes ni asuntos de última hora. Perfectamente puede deducirse que es la CIA. Quiere que el Gobierno mexicano ceda en lo que Washington desea. Seguramente quiere tener a su favor el T-MEC; quiere las tierras raras, los minerales estratégicos. Y entrar y salir como en su casa, y usar suelo nacional para sus operaciones, como lo hacía. Y si no accede la Presidenta, quizás pongan un carro-bomba en pleno centro, corrompan líderes sindicales para lanzarlos a la huelga como le hicieron contra Salvador Allende; contaminen el agua de una ciudad o de un pueblo. O tal vez le pidan a todas las calificadores de riesgo que le bajen la nota a la deuda soberana de México para meternos un aprieto financiero.
Es una víbora: ni reparte dulces, ni es amiga de los niños. La CIA es el brazo sicario de Estados Unidos. Y dentro de todo lo malo, es bueno que se sepa. Seguramente la CIA ya calculó qué se necesita para imponer a un trapo de Presidente o Presidenta de México y en sus cálculos, claro, ni cuenta usted, ni cuento yo, ni los millones que componemos esta hermosa Nación.
El catrín
En los últimos seis meses he escuchado insistentemente el nombre de Carlos Salinas de Gortari. No es casualidad. Me he enterado de viejos y nuevos capítulos este personaje de la vida pública y privada del país. Mucho murmullo turbio. Aviones privados que vienen y van de Madrid a Punta Cana y a Toluca. Gente que viene y va. Alguien me contó que intentan vender en Washington la idea de que no puede haber un tercer periodo de izquierda en el poder; que 18 años harán imposible sacar a Morena de la Presidencia en un siglo.
El catrín tiene dinero y tiempo de sobra. Y ganas de venganza. Abre puertas y cierra otras. Abrió caminos en España y favorece contactos. Que Isabel Díaz Ayuso o Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos marquesa de Casa Fuerte (espero no quitarle ningún apellido) vean hacia acá es parte de la ruta trasatlántica. Madrid es cabecera de la diáspora: Felipe Calderón, Salinas Pliego, Enrique Peña y su gran facilitador: Juan Collado. Ese más bien se ha concentrado en Punta Cana, de acuerdo con lo que me cuentan. Me dicen que tiene procesos todavía abiertos cerca de Madrid: en Andorra.
Carlos Salinas por aquí, Carlos Salinas por allá. Y muchos salinistas muy activos en distintos sectores: el mediático, el empresarial, el político y el netamente especulativo. Muchos entre ellos creen que en 2027 debe dársele “una gran lección a Morena” para provocar desánimo y luego un zarpazo en 2030. Todos ellos son adoradores de los fraudes electorales. Salinas espurio, Calderón espurio. No les importa un fraude más. Y tendrán apoyo de muchos para al menos intentarlo.
El tobogán
Un problema para muchos de ellos es la edad. Por eso es de esperarse que echen el bofe al asador. Sienten que las capacidades de su generación se merman. Van en un tobogán y aceleran en el último metro. El problema de fondo es, entonces, el tiempo. Salinas tiene 78 años, como Enrique Krauze; Salinas Pliego tiene 70. En julio, Héctor Aguilar Camín tendrá 80. Vicente Fox tiene 83. Muy viejos todos. El salinismo envejece y se agita porque la siguiente generación está inhabilitada. Peña no es nadie, Calderón tiene una historia negra. ¿Quiénes son los herederos de la generación de Salinas? ¿Maru? ¿Guadalupe Acosta Naranjo? ¿Alejandro Moreno? ¿Jorge Romero? ¿Quiénes, que no suenen a broma?
Las jaras
Ariadna Montiel tiene, en Morena, una tarea impostergable este 2026: no permitir que un solo perfil esté contaminado para las elecciones de 2027. Ni uno. Y no puede fallar. No hay margen. Debe vindicar la parte sustancial del acrónimo: Morena es Mo por Movimiento, Re por Regeneración, Na por Nacional. Sin regeneración no hay nada. Hay Mo-Na, Mona. Sin regeneración, Morena es la nada.
Pero además no es sólo el acrónimo. Es un tema de seguridad nacional. Porque si PT y Verde cuelan algún impresentable, aunque vaya solo, culparán a Morena. La izquierda en su conjunto está obligada a que ni uno solo de los candidatos de sus socios puedan ser ligados a su movimiento si tienen la más mínima mancha. Y debe aplicar, desde ahora, una serie de candados sobre el financiamiento y hasta sobre las fotos. Debe decirle a sus candidatos que huyan del dinero sospechoso y lo reporten; suena lógico, pero a veces no lo es. Y deben huir hasta de las fotos raras. Ni una foto uno-a-uno. Sólo de grupo. Piensen que la CIA y otras agencias estadounidenses que sirven a la causa del PRIAN estarán esperando esas fotos para lanzar todas las flechas de las jaras.
Nada bueno que parezca malo y, por supuesto, nada malo debe parecer bueno. Punto.
El cazo
La única manera de una regeneración en la 4T es si la Presidenta la impulsa. Debe venir de ella. Y eso pasa por decidir sobre personas. Al mismo tiempo, Claudia Sheinbaum podría profundizar su acercamiento con la gente, multiplicar su presencia en la vida de las familias y siempre volver a la plaza. Si las mayorías no la acompañan –ella lo sabe–, no sólo se pierden elecciones, sino también virtud cívica. Y la apatía cívica es como el primer tequila: a los políticos siempre les sienta bien, pero luego de 10 hay consecuencias graves.
La regeneración debe ser explícita, pero la rudeza, no. Porque habrá un puñado que no se salve del cazo. Las instituciones de la República deben poner a varios en un cazo. Eso no gusta mucho, pero es la realpolitik. De otra manera no se impone el mensaje. Si lo demanda el interés nacional, mejor no oponerse. Que sirva ese puñado para que otros tomen camino y se separen.
Además, y eso corre en horizontal para toda la 4T, debe haber mucha prudencia que todo es muy delicado. No había necesidad de que se interprete como acoso, exceso o persecución cualquier acción que involucre a la Gobernadora de Chihuahua. El asunto es que podían haberse evitado el reclamo del sábado si se informa primero lo de Rubén Rocha Moya y sobre esa capa de contenido, se coloca el anuncio de Maru Campos. No hubo cuidado. Y para cerrar, un comunicado de Gobernación que ni al caso, negando de facto la independencia de la FGR. Aguas. Faltó coordinación y mínima astucia política.
La regeneración de la 4T es un tema de seguridad nacional. Vivimos tiempos de muchas presiones. La oposición está concentrada en dinamitar la credibilidad con acusaciones graves de narcotráfico que son muy vistosas aunque estén basadas en supuestos. También hay un frente en lo económico (deuda, falta de crecimiento, déficit fiscal, bajas inversiones, castigo de las calificadoras, etc.). La gente ha sentido un jalón hacia arriba y eso limita las narrativas negativas, pero de todas maneras se intentará.
En fin. La izquierda trae las cartas de la lotería en la mano. Es su juego. Le toca ser astuta. Mal haría si no gana esta y las manos que vienen porque la oposición se vio obligada a dejar la oscuridad, ese adversario formidable. Ahora la 4T sabe a qué se enfrenta. Debe actuar con cautela y contundencia, en ese orden. Y debe actuar ya.
@paezvarela