Carroñeros

Carroñeros
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

La confusión de una célula delictiva del Cártel Jalisco Nueva Generación llevó a que Gisele, Emmanuel y Joaquín perdieran la vida en la zona de Angelópolis el 14 de febrero. Una conducta editorial sin ética ni pudor del medio que dirige Arturo Rueda, contribuyó a la revictimización de los muertos, especialmente Joaquín Wirth García, un joven arquitecto que había hecho parte de su trayectoria como arquitecto en España.

Si una bala criminal terminó con la vida de Gisele Ortiz Carreto, Emmanuel Esteban Campaña y del propio Wirth García, una pluma apuntó contra los muertos y de paso, dejó como saldo colateral el dolor profundo de las familias que vive su propia tragedia y el duelo por la pérdida irreparable de quienes no debieron morir en una circunstancia trágica ni confusa.

El informe que ofreció la Fiscalía General de Estado detalla con precisión lo sucedido la noche del sábado. Confirmó que en efecto, las víctima y lesionados nada tenían que ver con alguna actividad delictiva. No había vendedores de droga al menudeo entre los blancos escogidos por los matones y tampoco habían convertido al Bar Sala de Despecho como en centro de operaciones para la distribución de estupefacientes. Nada.  

Los sicarios que fueron llevados para cometer el múltiple homicidio obedecían a la denominada Operativo Barredora que ha sembrado sangre y muerte en Puebla, y que según información disponible, forma parte de esa constelación de franquicias al servicio del grupo delictivo que apenas el domingo perdió a su líder máximo en Jalisco: Nemesio Oseguera “El Mencho”.       

No es la primera vez que un periodista sin escrúpulos coloca como objetivo a las víctimas esparcidas luego de eventos criminales de alto impacto en la sociedad. Los contenidos generados bajo esa conducta rapaz y carroñera están en el historial del periódico y sus redes sociales.

Ahí está revictimizada la familia de Paulina Camargo Limón, la joven de quien ya nada se supo cuando desapareció con meses de embarazo hace 11 años.

También la de la joven estudiante de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Mara Fernanda Castilla Miranda, víctima de violación sexual y muerta por un psicópata detrás de un auto de plataforma en 2017.

El victimario fue llevado a proceso, como el resto de los otros casos, pero quien ha difamado en forma sistemática en uno y otro caso, camina libre y sin culpa, consentido por la clase política.

Lo ocurrido la madrugada del 14 de febrero en la zona de Angelópolis, el sitio en el que se registró el atentado, la fecha, los perfiles de las víctimas y de los probables victimarios son elementos que componen un contexto que ponen a prueba a la sociedad, incluyendo a sus periodistas y su sensatez.

En ocasiones especiales, factores como la sociopatía impiden ver un asomo de humanidad, dolor o empatía por los dolientes involuntarios ante el panorama sangriento que todos los días arrebata tranquilidad por los nuestros, los muertos de antes y los del presente.

Cada quien es responsable de su conducta y cada quien que cargue con su estigma… y desprestigio.

 

@FerMaldonadoMX