Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
Los autores intelectuales de la discutible política editorial de Televisión Azteca en contra del gobernador Alejandro Armenta y su coordinador de Gabinete, José Luis García Parra tienen nombre y apellido. Se trata de Rodrigo Castañeda Cerdán, director de línea editorial de la televisora y de Benjamín Mendoza, director de televisoras regionales de Grupo Salinas.
Ubicar el nombre de ambos directivos como artífices de una tenaz campaña de desprestigio que hace tiempo dejó de lado códigos y estándares del mejor periodismo es indispensable porque ahí estará el origen del naufragio que ya se advierte en la televisión comercial que mediante una concesión se puso en manos de un personaje sin escrúpulos como Ricardo Salinas Pliego.
Ambos, Castañeda y Mendoza hurgan, husmean y stalkean en todos sitios y redes sociales para encontrar elementos que permita mantener una abierta confrontación con el Gobierno que les cerró la llave del financiamiento que este año pretendía superar los 2 mil 300 millones de pesos.
El resultado para quien adolece del olfato mínimo para encontrar datos y hechos que nutran la línea editorial es evidente. No solo hay contenidos pobres y mediocres sino que ha ido mucho más allá de lo risible hasta convertirse en una pesada carga para el equipo de reporteros.
La rebelión silenciosa del equipo de trabajo que todos los días sale a la calle para alimentar los espacios informativos se resiste a firmar con nombre propio las piezas que son transmitidas todos los días. Atrás quedó el tiempo en el que firmar los reportajes era sinónimo de reconocimiento dentro y fuera del equipo de noticias.
La protesta tiene un enorme significado porque quien ha laborado en cualquier medio de información que se precie, sabe que acreditar al autor de la información transmitida por televisión, radio o publicada en medios digitales o impresa acrecienta el nombre del periodista que apuesta por la construcción de la buena fama, reconocimiento y confianza.
En TV Azteca tal circunstancia es exactamente en sentido contrario: al equipo de noticias le da vergüenza acreditar su información por el enorme desprestigio que resulta de una campaña obscena y empecinada en cobrar facturas en una gestión gubernamental que decidió parar en seco lo que a todas luces parecía cobro de piso.
La más reciente baja que registraron los informativos de TV Azteca Puebla fue el de la presentadora de espectáculos Alexa Sánchez, que en Instagram tiene casi 93 mil seguidores, plataforma que escogió para anunciar su salida de la pantalla el viernes 6 de febrero.
No ofreció detalles de las razones que la llevaron a ausentarse de las transmisión en la televisión comercial, pero la salida de la joven conductora es una más de las figuras que han abandonado las filas de TV Azteca desde septiembre del año 2025 y que ha orillado a la local televisiva a echar mano de presentadores improvisados, ajenos a la realidad social, política y económica de Puebla y la región.
No solo eso, sino también a presentar a la cada vez menor audiencia rostros y nombres ajenos, desconocidos e improvisados.
La ausencia de perfiles como la de Guillermo Deloya, desde septiembre, a quien encargaron la dirección hasta que decidió emigrar; Diana Balbuena, gerente de noticias en octubre pasado; los conductores Armando Álvarez, Carlos Martín Huerta y Gladys Flores, en diciembre pasado y en febrero, Androcles Salas, gerente de noticias y Otto Vinay, gerente de mercadotecnia generó un hueco en la estructura de noticias y en la audiencia que hoy regatea la confianza, factor clave para la subsistencia de cualquier proyecto informativo.
@FerMaldonadoMX