Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
La crisis en la que está por entrar la rectoría de la UDLAP*, a cuyo frente está el filopanista Luis Ernesto Derbez Bautista está por profundizar aún más.
No se trata de factores de interés como sucedió en 2021 derivado de un conflicto familiar por el patrimonio estimado en unos 720 millones de dólares de la Fundación Mary Street Jenkins, sino de índole endógeno, desde dentro.
Fue torpe el manejo informativo tras el hallazgo del cuerpo sin vida de María Fernanda N., y la captura del presunto feminicida, Brayan N., en el que la autoridad universitaria se deslindó de jóvenes involucrados en el episodio que tuvo como saldo dos tragedias: la joven sin vida y el presunto implicado, detenido y próximo a enfrentar un proceso penal que podría dar como resultado una pena de entre 40 y 60 años de cárcel.
“Ante la información que ha circulado respecto a las personas involucradas, la UDLAP precisa que los nombres mencionados no pertenecen a estudiantes actuales ni a egresados de la institución”, decía el comunicado institucional.
La imagen del Derbez Bautista del presente respecto de la que ofreció en febrero de 2020, en medio de la multitudinaria protesta por la muerte de tres estudiantes en el carnaval de Huejotzingo es completamente diferente. Hace seis años, junto a otros rectores universitarios, tuvo una participación activa.
Candil de la calle, oscuridad de su casa dice el refrán que dibuja muy bien el rasgo convenenciero de quien ocupó las carteras de Economía y Relaciones Exteriores en el sexenio de Vicente Fox. A diferencia de 2020, Puebla tiene un gobernador con capacidades y poder pleno, con características propias como para correr el riesgo de abrir un nuevo frente.
En la coyuntura actual el enojo que despertó la respuesta del rector universitario al participar en la mañanera del gobernador Armenta es general, incluso entre aquellos quienes por afinidad y coincidencia política habían expresado en público y en privado apoyo a quien enfrentó procesos penales por fraude, desvío de recursos y delincuencia organizada por su actuación en el pleito familiar de la familia Jenkins, de los que finalmente fue exonerado.
Existe creciente enojo entre la comunidad de estudiantes que decidieron participar en la marcha de la víspera, sobre la 14 Oriente, justo en la zona adyacente a la que fue encontrado el cuerpo de la víctima de la que después, tuvo que admitir que sí había pasado por sus aulas, así como el principal involucrado.
La ola de inconformidades alcanza a la comunidad ex UDLAP, que ya de por sí albergaba inconformidades añejas por decisiones polémicas tomadas desde la oficina de la Rectoría, luego del conflicto que vivió con intensidad todo el 2021. El despido de un número notable de académicos que habían salido a protestar por lo que juzgaron, se trataba de un secuestro político fueron echados del campus.
Recientemente fue despedida de la Dirección de Deportes, Maricruz Castro García que había tomado un conjunto de decisiones equívocas, a la luz de los integrantes de la comunidad de estudiantes, padres y ex alumnos. No solo tiene que ver con el pobre desempeño de su equipo de liga mayor de fútbol americano que no ha podido recuperar su estatus en la Onefa desde el periodo de la pandemia y la salida de su entrenador en jefe, Eric Fisher, sino por la desaparición del equipo representativo de Taekwondo que terminó por afectar a alumnos y atletas que gozaban de beca deportiva.
Derbez ha sido indolente, no solo frente a la tragedia de María Fernanda, sino ante la frustración de la comunidad que representa.
@FerMaldonadoMX