La editorial escribe Jesús Olmos
Ahora que revivió la polémica por la errática cobertura que Televisión Azteca da a lo que acontece en el país y el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum a no consumir su oferta mediática, hay que recordar los alcances que tuvo la televisión en distintos momentos.
"Somos soldados del PRI y del presidente", la frase fue pronunciada por el entonces dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo (conocido como El Tigre) en mayo de 1982, para definir la postura oficial de su televisora. La declaración no dejó dudas de que el conglomerado entonces todopoderoso operaba prácticamente como un brazo de comunicación del gobierno en turno encabezado por el paradójico José López Portillo. En aquellos años, la enorme bonanza petrolera que terminó en la peor crisis económica y social, y la televisora hegemónica fue la encargada de esconder debajo del armario la podredumbre jolopista.
Más recientemente, la televisora bajo la batuta del hijo Emilio Azcárraga Jean, protagonizó una de las tramas más oscuras de las que se tenga memoria, con la producción de una historia, con tramos televisados para todo el país y la consecución de su telepresidente en la figura de Enrique Peña Nieto.
Así que, si le dicen que lo que hace Ricardo Salinas Pliego es un tema menor o que sus repercusiones no son las mismas, solo recuerde estos dos momentos de bochorno para la nación.
@Olmosarcos_