Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
Toda dirigente política requiere de un equipo. Olga Lucía Romero Garci-Crespo, que antes fue "Monina", posee una estructura amplia, colección de funcionarios dispuestos a poner su cargo al servicio de un litigio familiar de doce años.
Por principio, el juez Venustiano Islas López, con antecedentes de suspensión por liberar a un imputado de delito grave, señalamientos de vínculos con huachicol y el ya célebre episodio de la venta forzada de calcetines a su personal. Sí, todo eso.
En pasillos del Poder Judicial se sabe que su carpeta actual “vinculada a los asuntos de Monina” habría llegado a sus manos gracias a movimientos internos recientes del Consejo de la Judicatura, presidido por Pedro Antonio Martínez Hernández.
Eso es lo que se comenta, no es un hecho documentado, pero radio pasillo hace lo suyo. Y es que cuando un juez con ese historial termina justo en un expediente de ese tamaño en el momento correcto, hasta el ciudadano menos suspicaz empieza a hacerse preguntas. Se llama duda razonable.
Sigue la fiscal Idamis Pastor Betancourt. Ordenó el macrooperativo contra Estela Romero Bringas documentado ampliamente en otras entregas. Reconoció públicamente que tres extitulares de la propia Fiscalía son investigados por presunta corrupción y extorsión. Fueron compañeros de maestría, a quienes ella misma invitó a trabajar en la dependencia.
Aseguró que nunca fueron amigos y tampoco relación sentimental, con ninguno; uno le cree, faltaba más, aunque la coincidencia de que sus tres compañeros de aula terminaran en la nómina de la Fiscalía “y luego bajo investigación” no deja de ser digna de estudio.
En el terreno administrativo aparece Marisol Mora Pérez, politóloga de formación que despacha como administradora de oralidad penal, encargada de coordinar la operación de los juzgados.
Otra vez radio pasillo: se comenta que su labor incluye recordarles a ciertos jueces que determinados asuntos "traen línea". ¿Sabrá que “Monina” ya no representa formalmente el músculo que presume y que operar a su favor puede salir más caro?
Y es que aquí está la parte más reveladora del personaje: Olga Lucía Romero Garci-Crespo se ha caracterizado, a lo largo de los años, por no construir equipos duraderos. Basta con preguntar a cualquiera de los operadores políticos que la acompañaron en etapas anteriores y que hoy no aparecen ni en fotografía.
La lista de bajas en la estructura partidista en los últimos dos meses es, según cuentan sus propios excolaboradores, más larga de lo que la dirigencia estatal quisiera admitir. Quien ahora se desvive en la operación en juzgados y fiscalías, pronto terminará sin materia de trabajo y sin aviso previo.
Otro ángulo que hay que observar: con todo el aparato movilizado a su favor, las encuestas internas que la propia dirigencia nacional de Morena ha levantado en Tehuacán la ubican en un lugar muy por debajo del que necesitaría para soñar con la candidatura a la alcaldía en 2027. No cuenta con el aval de la dirigencia nacional y el del gobernador Armenta está en veremos.
Mientras tanto, los distraídos siguen ahí: el juez que aprendió a vender calcetines, la fiscal que colecciona compañeros de maestría bajo investigación, y la administradora que reparte instrucciones telefónicas. Todos ellos apostando su cargo, su reputación y, en algunos casos, su libertad, a una dirigente que las propias encuestas de su partido ya les dijeron que no tiene futuro.
@FerMaldonadoMX