Fondo y Forma escribe Yani López
La estructura detrás de tu tranquilidad financiera.
Pregunta rápida: ¿tienes seguro de coche? Probablemente sí. ¿Tienes seguro para tu casa o departamento? Quizás también. ¿Y para tu mascota? Hay quienes hasta eso aseguran, y no está mal, cada quien cuida lo que le importa más.
Ahora la pregunta importante: ¿tienes algo que proteja tu capacidad de generar ingresos?
La mayoría de las personas aseguran sus cosas, pero no se aseguran a sí mismas. Y eso es una contradicción enorme, porque todo lo que tienes — la casa, el carro, el celular, los ahorros, la quincena, la colegiatura de tus hijos — existe gracias a una sola fuente: tu capacidad de trabajar y producir día con día.
Eso, en términos financieros, se llama capital humano. Y es, por mucho, el activo más valioso que tienes. Mucho más que cualquier bien material que hayas acumulado hasta hoy.
Piénsalo así: si trabajas desde los 25 hasta los 65 años ganando un promedio de $15,000 pesos al mes, a lo largo de tu vida laboral habrás generado $7,200,000 pesos. Siete millones doscientos mil pesos. Ninguna casa, ningún carro y ninguna inversión va a producir eso por sí sola. Eres tú quien lo produce, año tras año, quincena tras quincena, con tu tiempo y tu esfuerzo diario.
¿Y qué pasa si esa fuente se interrumpe?
No hace falta que sea algo dramático. Puede ser una enfermedad que te deja en cama tres meses. Una operación inesperada con una recuperación más larga de lo previsto. Un accidente que limita tu movilidad por un tiempo considerable. O algo más serio: una condición que te impide trabajar de forma permanente. Cualquiera de esos escenarios corta el flujo de ingresos de golpe, y con él, todo lo demás se detiene también.
La pregunta no es si algo así puede ocurrir. La estadística dice que sí puede, y con más frecuencia de la que quisiéramos creer. La pregunta real es si estás preparado para que tu familia no lo resienta cuando llegue ese momento.
Aquí es donde muchas personas tienen un punto ciego importante. Calculan su patrimonio en bienes: la casa que vale tanto, el carro que cuesta cuanto, los ahorros que tienen guardados. Pero rara vez calculan el valor de su ingreso futuro ni se preguntan qué pasaría si ese ingreso desapareciera de golpe, sin aviso y sin ningún plan B.
Proteger tu capital humano no es complicado ni está reservado para personas con mucho dinero. Significa tomar decisiones conscientes: tener un fondo de emergencia que cubra al menos tres meses de gastos, contar con cobertura médica que no te obligue a liquidar tus ahorros ante una enfermedad grave, y considerar instrumentos financieros que protejan económicamente a tu familia si tú ya no puedes hacerlo.
No se trata de vivir con miedo ni de pensar únicamente en lo que puede salir mal. Se trata de entender que tú eres el motor de todo lo que has construido, y que los motores también necesitan mantenimiento, cuidado y respaldo para seguir funcionando bien.
Asegura tus cosas, claro que sí. Pero primero asegúrate a ti.
Yani López
Asesora Profesional de Seguros
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