Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
De los creadores de la supuesta existencia de un “narco partido”, ahora viene con una nueva ocurrencia convertida en estrategia de campaña: los del partido guinda se rigen por los dictados de belcebú. En el Partido Revolucionario Institucional suponen que en Morena anida el demonio.
No es una broma, tampoco una metáfora que pretenda bosquejar el estado de cosas en México y en Puebla, gobernados por la 4T desde 2018 como en la mayoría del país. Es convicción de que en esa oferta política anida un conjunto de orishas que invocan a las fuerzas más oscuras en la historia de la humanidad para lograr sus propósitos.
Como la creación del chupacabras en la década de los ‘90s, a finales de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, en un sector del partido político que lidera “Alito” Moreno Cárdenas, ahora vienen con otro esperpento que está por terminar por desplazar el argumento político por una deidad que vive en la imaginación.
La santería está intrínsecamente relacionada con deidades africanas que luego llegaron al Caribe y se asentaron en Cuba, Haití y luego en México. Changó es un dios guerrero en esa cultura y los orishas deidades en la religión yoruba que ciertamente tiene un número importante de seguidores.
Nada tiene que ver con la Santa Muerte, también conocida entre sus fieles como la “niña blanca”. Pero en una de esas, también forma parte de esa leyenda en el que alguna vez se le denominó el partido de las mayorías y sus “fuerzas vivas” que ahora andan como ánimas que se resisten a dejar el mundo terrenal.
En los espacios periodísticos que este reportero encuentra lugar para ofrecer información de utilidad pública ha sido una convicción llevar datos, hechos y escenarios verificables. El periodismo de ficción, entretenido por momentos fugaces, es poco útil para forjar un criterio más preciso.
Nubla, distrae y suele confundir a quienes lo consumen. Es un género que no pocos actores de los medios cosechan para desplazar el trabajo de investigación que permita aportar contenidos verdaderamente útiles. Este no es el caso.
Y aunque también se ha asumido como una norma evitar caer en estereotipos que resulten de los personajes que ocupan el espacio público, conviene detenerse en esta particularidad: la convicción de que Morena existe, como existe el mal en la literatura universal.
La confesión de parte de un dirigente priísta con quien este reportero habló hace unos días, ofreció un ángulo que no había sido advertido en todo este tiempo. No es ciencia política, sino esoterismo absoluto en pleno siglo XXI.
Movido por el morbo, hurgué en imágenes, fotografía, redes sociales de los cuadros mas destacados del Movimiento de Regeneración Nacional. No hubo atisbo alguno del rojo ni el negro en collares, pulseras, dijes, característicos de la santería.
Ignoro si en la clase política instalada en órganos del Estado, en el aparato partidista y legislativo se efectúen misas negras, sacrificios de animales de corral vivos para beber su sangre joven u otro tipo de prácticas que inundan las creencias en el pueblo o en los usos y costumbres de algunos círculos sociales.
Debe quedar constancia del fondo político. A falta de argumentación e inteligencia, en el PRI ven en Morena al mismísimo demonio. Que Dios los acompañe.
En el Partido Revolucionario Institucional suponen que en Morena anida el demonio.
@FerMaldonadoMX