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Machomenos escribe Israel León O’Farrill
Palabras clave: machismo, violaci@n, web, abyección, oculto.
CNN publicó en marzo pasado una nota intitulada: “Investigación de CNN saca a la luz una red oculta de hombres que drogaban y abusaban de mujeres”. La nota en video da cuenta de un reportaje bastante amplio sobre el tema y, francamente me produjo azoro y mucha indignación. Inicio igual que el reportaje, recordando el caso de Gizele Pelicot, quien por años fuera drogada por su marido Domique para ser violada por él y por al menos otros 70 individuos unas 200 veces. Ahora, el equipo de CNN ha encontrado una red oculta que subyace en el mundo digital donde la “mercantilización y amplificación de la violencia ejercida contra las mujeres florece”, según inicia el reportaje. “Un sitio web pornográfico -continúa-, Motherless.com, alberga más de 20.000 vídeos de contenido supuestamente erótico, subidos por los usuarios, con cientos de miles de visualizaciones. (…) El sitio web, que registró alrededor de 62 millones de visitas solo en febrero y cuyo público principal se encuentra en Estados Unidos, se describe a sí mismo como un ‘servidor de archivos moralmente libre donde se aloja permanentemente cualquier contenido legal’”. De acuerdo con el reportaje, los usuarios de estos sitios se comunican por diversas vías, entre ellas, chats de videojuegos como “ZZZ” así como de diferentes grupos en aplicaciones de mensaje, como Telegram; se intercambian videos, se venden, e incluso se dan consejos de cómo sedar a sus parejas; bueno, hay quien vende los productos y las sustancias para hacerlo. La premisa es muy sencilla: se trata de sedar a tu esposa, pareja o novia, violarla y compartir el contenido en estos grupos.
Estos individuos son de la peor calaña que pueda existir. Son boñiga (es decir, caca) a falta de un mejor epíteto para esta porquería de la humanidad. Una de las víctimas entrevistadas afirma: “Nos preocupamos por quién viene detrás de nosotros, caminando por la calle, o incluso quién nos agrega como amigos en Facebook. Ya sabes, nos preocupamos por ir a nuestro coche tarde por la noche en un aparcamiento, pero no nos preocupamos por quién duerme a nuestro lado. No me había dado cuenta de que tenía que hacerlo”. Forma parte de la historia de nuestro mundo patriarcal la violencia en el seno familiar y no hace mucho -apenas a finales del siglo pasado- que se legisló para atender y prevenir la violencia física y psicológica en el hogar, así como tipificar la violación conyugal. ¿Cuántas de nuestras bisabuelas, abuelas y madres habrán vivido ese tipo de violencia sin poder decir nada pues era lo más normal? Pues, aunque no lo parezca, las víctimas de estas violaciones, en pleno siglo XXI, todavía reciben de las autoridades respuestas esta, dicha a una de las víctimas en Inglaterra al mostrar uno de los videos que consiguió: “Pensé: ‘Ahí está la evidencia’. Y la policía me dijo: ‘Bueno, no podemos usar eso, no es una evidencia clara, porque parece que estás fingiendo estar dormida’”. Otra más, también en Inglaterra, “comentó que uno de los aspectos más difíciles de su terrible experiencia ha sido enfrentarse a las ideas preconcebidas sobre el abuso dentro del matrimonio, aunque reconoce que se basan en información errónea y prejuicios inconscientes. (…) «Me han dicho: ‘Sí, pero es tu marido’, o ‘pero no estabas despierta’. Entonces… no es lo mismo que ser llevada a un callejón, ¿verdad?’”.
Los usuarios de estas redes están por todos lados del mundo y arrestos se han ido sucediendo en algunos sitios como Inglaterra o Polonia. Una especialista entrevistada por CNN afirma que el problema son los sitios donde se alojan y comparten estos videos. Eso es parcialmente cierto y se tendrían que poner candados a estos lugares. Sin embargo, la red tiene escondrijos, callejones, y pasillos ocultos que permitirán que esto siga sucediendo y caminará mucho más rápido que las autoridades. Hay que contestarnos esta pregunta: ¿qué hace que alguien decida hacerle eso a cualquier mujer?, ¿qué hace que lo haga con su pareja? Y, para colmo, ¿qué hace que lo comparta con otras pilas de excremento igual que él? Es lo de siempre: la cosificación de las mujeres, que se encuentra en cualquier nivel de la sociedad, incluida la familia. No hay justificación, no hay explicación que valga. Esos individuos son boñiga, una porquería. Y si tú que lees esto, has hecho algo así, o sabes de alguien que lo hace y no lo has denunciado, entonces también eres esa misma bazofia. El mundo no para de sorprendernos pues sigue albergando a las personas más inmundas y despreciables y no me refiero solamente a los genocidas del día de hoy; hay que añadir a estos fulanos comunes y corrientes que, en esencia, son lo mismo, pero en menor escala. Humanidad, ¡vamos bien, ánimo!
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