Las vacunas “fake” y la rabia que amenaza

Las vacunas “fake” y la rabia que amenaza
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

En Puebla se juega con fuego. Y no es una metáfora. Es rabia, literal.

Si, la enfermedad mortal transmitida de perros a humanos en 2006, certificada por la Organización Mundial de la Salud en 2010, en gran medida gracias a campañas serias, técnicas, científicas… no a ocurrencias, ni a negocios, ni a compadrazgos.

Hoy la historia parece ir en reversa. Un paso atrás que despierta sospecha, huele mal.

La campaña nacional de vacunación antirrábica arrancó el 21 de marzo. En todo el país, menos en Puebla.

Aquí no hay vacunas, pero silencio, sí.

Y ese vacío tiene una explicación incómoda: no se han comprado porque un empresario poblano de nombre Guillermo N., está empujando una vacuna que no deber ser adquirida.

¿Que se le debe a este personaje para que se sienta con pretensiones o influencias en la toma de decisiones de política pública?

El nombre del problema, hay que decirlo claro: Comercializadora Veterinaria Guayangareo, S. A. de C.V. Obra en poder del autor documentos probatorios de las trampas descubiertas en procesos licitatorios en donde fue descalificada. Es el caso de Jalisco, mediante la licitación pública nacional LCCC-029-2021 “VACUNA ANTIRRABICA CANINA Y FELINA”.

Una cita del dictamen técnico establece no cumplió “con el apartado de los requerimientos técnicos al contener cultivo de virus de la rabia clonado de la Cepa Pasteur (…) la fórmula ofertada no cumple con lo solicitado”.

Ese es el origen del conflicto, ese es el foco rojo. La evidencia: una vacuna rechazada. No es opinión, es un documento.

En esa licitación pública nacional en Jalisco, la empresa presentó una vacuna que fue rechazada técnicamente.

Etiquetas alteradas, incumplimiento normativo y deficiencias científicas hacen inviable su uso. Una simulación de vacuna.

Un historial que se repite: Nuevo León, Hidalgo, Tabasco y Veracruz, todos esos estados con registros de fallas, reacciones adversas y vacunas desechadas.

Dinero público desperdiciado. Salud comprometida.

Y aun así… se le considera.

Más de 100 mil frascos, cada uno con 20 dosis. Es el tamaño del negocio. Vidas humanas potencialmente en riesgo. No es menor. Negligencia, en el menor de los casos.

Retrasar una campaña nacional para favorecer a un proveedor cuestionado debería ser inaceptable. El escenario que nadie quiere decir: la rabia no perdona género ni estatus económico, edad o círculo social, menos en tiempos de calor, como el que ya se advierte por estos días.

Un solo caso humano puede significar muerte. ¿De se quiere correr ese riesgo?

El tamaño del negocio tampoco es menor: 100 mil frascos del biológico con 20 dosis cada uno.

Última llamada Si esto estalla, no será político, será sanitario. Mal ejemplo en el país, mala nota para un gobierno que carga con el estigma de la pandemia del Covid.

Con la salud no se negocia porque hay vidas en jugo. La rabia no es una metáfora apocalíptica. Ojalá lo fuera. No es así.

 

@FerMaldonadoMX