El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal
El 6 de abril de 1896 un total de 295 atletas de trece países se dieron cita en Atenas, Grecia, para estar presentes en la ceremonia de inauguración de los Primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, ahí en el Estadio Panathinaiko, el hombre que impulsó la idea de retomar la tradición griega, Pierre de Fredy, barón de Coubertain dijo: “Mantengo la convicción de que los Juegos deben servir al mundo como sirvieron a la Grecia Antigua, para borrar las diferencias de razas, religión y política... que deben unir a los pueblos de los cinco continentes de igual forma que unió a argivos y mesenios; a espartanos y atenienses. Unidos todos por el deporte; compitiendo todos por la grandeza de la humanidad”, es cierto que para mantener la tradición griega se prohibió la participación de las mujeres que tuvieron que pelear muy fuerte para ingresar al movimiento, en una historia de resiliencia de más de un siglo que ha llevado a la primera edición con plena equidad de género (50% hombres y 50% mujeres) en París 2024 y la primera presidenta del COI, Kisrty Coventry, en la actualidad.
En ese inicio se compitió en ocho disciplinas: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, levantamiento de pesas, lucha grecorromana, natación y tiro. Se suspendieron, debido al mal tiempo, las competencias de remos y vela. James Conelly fue el primer campeón olímpico en el triple salto y se recuerda la gesta del griego Spiridion Louis, un pastor griego que ganó la prueba de Maratón, propuesta por Michel Brea, un historiador de La Sorbona y amigo personal de Coubertin, con el propósito de honrar la hazaña del soldado Filípides al comunicar a los suyos la noticia de la victoria sobre los persas en el 490 antes de Cristo, ayudados por mil soldados de Platea en la sangrienta batalla que se había librado en la bahía de Maratón. Se cuenta que, agotado por el tremendo esfuerzo, así como por la emoción de ser portador de tan significativa noticia, una vez culminada la misión cayó muerto. La Copa entregada a Spiridion Louis en 1896 fue donada por un estrecho colaborador de Coubertin. El propio rey Jorge de Grecia, se la entregó. Se repitió la historia, el vencedor de la maratón rememoró a los antiguos olimpionikes (campeones olímpicos) y fue pensionado para vivir durante varios años, por orden del Rey, en el mejor hotel de Atenas.
Pierre de Coubertain relataba así la victoria del pastor: “Los griegos tenían pocos corredores. Ninguno de nosotros sospechaba tan siquiera que el vencedor sería uno de los suyos y, sobre todo, un improvisado. Spiridion Louys era un magnífico pastor vestido con la falda popular griega, e ignorante de todas las prácticas del científico. Se preparó con el ayuno y la oración, y según se afirmaba, pasó la última noche frente a los íconos, entre la luz mortecina de los cirios. Su victoria fue magnífica de fuerza y simplicidad. A la entrada del estadio, donde se apiñaban más de sesenta mil espectadores, preséntose sin agotamiento, y cuando los príncipes Constantino y Jorge, en un gesto espontáneo, le tomaron en sus brazos para llevarle hasta el Rey, de pie en su trono de mármol, pareció que toda la antigüedad helénica entraba con él. Se elevó del recinto un rugido indescriptible de aclamaciones. Fue uno de los espectáculos más extraordinarios que recuerdo, y conservaré su impronta, porque desde entonces estoy persuadido de que las fuerzas psíquicas juegan en deporte un papel mucho más efectivo del que se les atribuye.”
Por ello, el 23 de agosto de 2013, las Naciones Unidas proclamaron el 6 de abril como el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz para concientizar acerca del papel que el deporte puede desempeñar en la promoción de los derechos humanos y el desarrollo económico y social. El Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz de 2026 se centra en el tema "El deporte tiende puentes y derriba barreras" y destaca la capacidad única del deporte para fomentar la conexión, la inclusión y la paz en un mundo cada vez más fragmentado. Servirá para mostrar cómo el deporte puede ser una fuerza unificadora en favor de la inclusión y de sociedades más equitativas, así como una poderosa plataforma de diálogo para combatir los prejuicios e inspirar cambios positivos en todo el mundo.
El Día Internacional de 2026 resaltará los enfoques basados en pruebas y las mejores prácticas que demuestran cómo el deporte contribuye de manera cuantificable a la promoción de la salud, la igualdad de género, la reducción de las desigualdades y las sociedades pacíficas e inclusivas. A través del diálogo, las colaboraciones y las experiencias compartidas, este año se reafirmará el papel del deporte como herramienta estratégica para tender puentes entre las personas y derribar las barreras a la inclusión, sin dejar a nadie atrás. Como lenguaje universal que trasciende fronteras culturales y sociales, el deporte es un poderoso catalizador de la transformación social. Conecta a comunidades de diferentes generaciones y países, reduce el aislamiento de los grupos marginados y crea espacios para el diálogo, la solidaridad y el respeto mutuo.
Historias que demuestran la forma en la que el deporte une a comunidades de diferentes generaciones y países la acabamos de vivir en Monterrey cuando la afición regia se entregó a la selección de Irak en su camino mundialista, se mostraron imágenes de niños que aprovechaban su recreo para echarle porras a los iraquíes que entrenaban en un campo contiguo y luego en el estadio, el público coreó los olés de un equipo que ganó 2-1 a Bolivia para acceder al mundial por primera vez en cuarenta años, al terminar el partido los jugadores agradecieron el apoyo y al llegar a su país varios llevaban sombreros norteños incluyendo al capitán y anotador del gol de la clasificación Aymen Hussein, quien además encontró en el deporte una forma de relacionarse y un camino de vida tras la muerte de su padre, asesinado por Al Qaeda. En 2014, su hermano fue secuestrado por el estado islámico, mientras él y su madre tenían que escapar y sumarse a los tres millones de desplazados, sin embargo, el futbol le brindó la posibilidad de encontrar refugio y casa. Una vez que consiguió el boleto al mundial compartió un video de una entrevista de 2017 donde había prometido regresar a Irak al escenario mundialista: “Un hijo de Irak, si hace una promesa, la cumple; si habla, dice la verdad; y si se levanta, sacude la tierra bajo los pies de la desesperación. Felicitaciones a todos los iraquíes; esta alegría es un derecho largamente esperado”, escribió.
El tema de este año, “el deporte tiende puentes y derriba barreras” también tiene ejemplos en nuestro entorno, en Puebla, donde desde hace un año se escriben historias que lo demuestran: Jóvenes que tenían muy difícil continuar con sus estudios, hoy pueden hacerlo sin dejar su pasión por el deporte con la creación de la Universidad del Deporte, que además brinda la posibilidad de tener un futuro cuando la carrera deportiva finalice, así se van tejiendo historias de atletas que han llegado del interior del estado y que ahora pueden estudiar una licenciatura relacionada a su actividad deportiva en un modelo que ya ha conectado con la Comisión Nacional del Deporte. El deporte derriba barreras y en Puebla esas barreras están cayendo con estos atletas y con los que representan al estado en la Olimpiada Nacional ya que con el aumento en los incentivos (50 mil a medallista de oro, 25 mil para la plata y 10 mil para el bronce) se ha registrado un aumento en la participación de los procesos para la Olimpiada Nacional donde la entidad será la sede principal.
El deporte tiende puentes, una idea que también se ha entendido en Puebla ya que el deporte es un mecanismo para frenar la violencia, para acercar a las familias, para hacer que los niños y los jóvenes tengan contacto con la realidad, puedan socializar y se alejen de los llamados procesos disociativos, porque al tender puentes ayudan a que esos niños y jóvenes tengan relaciones significativas con tras personas y no dependan de las emociones a través de una pantalla, al tiempo de fortalecer lazos familiares y a partir de ello, evitar que caigan en las adicciones o caigan en las tentaciones de la violencia. Es cierto, es importante ganar, pero el deporte va más lejos de un resultado, tiene la capacidad de edificar a mejores personas que respetan reglas y entienden la importancia del trabajo de equipo, construye mejores sociedades, y también genera otros círculos virtuosos como el turismo deportivo que significa más empleos, divisas para la entidad y promoción para la misma. El deporte cambia vidas, por ello, la apuesta con la ya señalada Universidad del Deporte, pero también con la creación de la Secretaría del Deporte y Juventud, y la atracción de varios eventos nacionales e internacionales como los Juegos Deportivos nacionales escolares, el mundial sub 21 de voleibol de playa, el nacional de futbol sub 9 y sub 11 de hace un año, la Copa del mundo de tiro con arco que se desarrollará esta semana y conseguir la sede principal de la Olimpiada Nacional que inicia la próxima semana con dieciséis deportes en territorio poblano.
No se trata de presumir que Puebla es epicentro del deporte, se trata de tender puentes que le den más posibilidades de desarrollo a los jóvenes, niños y niñas poblanas, se trata de crear los mecanismos para que historias de superación se puedan escribir, se trata de entender que como el deporte tiende puentes, el tejido social se puede regenerar gracias al deporte al tejer de historias de superación como la de varios atletas poblanos con discapacidad que a partir de llegar a entrenar una disciplina deportiva encontraron una forma de motivación, historias que gracias a su talento han logrado convertirse en la mujer más rápida del país como Miriam Sánchez y, por ello, logró una beca universitaria; el deporte ofrece opciones de desarrollo personal, ligado a la activación física porque hoy también es su día mundial.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada tres adultos no tiene un nivel de actividad física suficiente en el mundo y se estima que aproximadamente 3.2 millones de personas mueren cada año debido a la inactividad física. La OMS define a la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y por lo tanto en el que existe un consumo de energía. La intensidad de las actividades que se realicen varía de acuerdo a cada persona, pero en general se recomienda: Niños y adolescentes: realizar 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa como juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o práctica de algún deporte. Adultos mayores de 18 años: realizar 150 minutos de actividad física moderada semanal como paseos a pie o en bicicleta, tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados.
Cuando se realiza actividad física disminuye el riesgo de desarrollar hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon; además de lo anterior mejora la salud ósea y es fundamental en el equilibrio calórico y por lo tanto, en el control del peso corporal.
El deporte tiende puentes y derriba barreras, el deporte es un mecanismo ideal para reconstruir el tejido social, el deporte teje historias de resiliencia, de superación, de tesón; por ello, va más de un resultado, de una medalla, hace más de un siglo lo entendió Pierre de Coubertain, lo entendió Nelson Mandela con su historia de reconciliación en Sudáfrica donde el deporte jugó un papel fundamental y ahora se entiende en Puebla y en México, pero no es por generación espontánea, los atletas se siembran, se cuidan y luego se cosechan: El deporte es inversión a futuro con frutos en el presente, por ello también hay que contar las historias de los atletas poblanos y de los mexicanos, son ellos los que ya derriban barreras y ayudan a tender esos puentes para constituir una sociedad sana.