El Rincón de Morgado
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Lucas, 23: 34
La Semana Santa es un período de 8 días en el que dentro del Cristianismo Católico se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús el Cristo, por medio de diferentes celebraciones que recuerdan los distintos sucesos de los últimos días de la vida de su Jesús, como la última cena, viacrucis, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.
Los 3 días con mayor importancia de Semana Santa se les llama Triduo Pascual, que son el jueves, viernes y sábado santo.
El Jueves Santo: la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies. El Viernes Santo se recuerda la Pasión de Jesús: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. El Sábado Santo o Sábado de Gloria se evoca la Resurrección de Jesús. El Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua Jesús venció a la muerte, de ahí que Pascua, del idioma hebreo pesáh, en español significa "paso", es decir, el paso de la muerte a la vida.
Para esta Semana Santa y esperando sirvan de reflexión, dedico estos versos, fuente de mi inspiración, para comprender esta conmemoración de Semana Santa y su significado oculto. Espero, sean de su interés y agrado.
LA PASIÓN DE JESUCRISTO.
Palabra de once letras, que Jesucristo sufrió,
“crucifixión” es llamada, con eso nos redimió.
Crucifixio del latín o fijar algo en la cruz
un método de tortura, para cegar toda luz.
Fueron horas de dolor y de intenso sufrimiento
el Señor no se quejó, dejó grabado el momento.
Se despide de su madre, también de sus seguidores
la agonía que le esperaba, eran palabras mayores.
Después de la última cena, en los Olivos lloró
derramando sangre y agua, el monte se consagró.
A las doce de la noche, Jesucristo fue aprendido
llevado por varias partes, como si fuera un bandido.
Dar un castigo ejemplar a un rebelde personaje,
la condena recibió, Jesucristo sin coraje.
La crucifixión ganó como un burdo criminal
Caifás y Pilatos fueron, los que urdieron ese mal.
Se lava Herodes las manos, pero el mal ya estaba hecho
él observada a Jesús, con rostro firme y derecho.
La muchedumbre judía, a Barrabás indultó
cambiaron a un asesino, y la pasión comenzó.
Su camino hacia la muerte, a la hora sexta inició
con burlas y con flagelo, el perdón nunca clamó.
El viacrucis tormentoso, lo realizó Jesucristo
cayendo en tres ocasiones, lo que no estaba previsto.
Insultos, agravios y azotes, los romanos propinaron
debe servirnos de ejemplo, del mal que ellos realizaron.
Fue fijado con tres clavos, las manos y pies dañados,
inmutable se veía, tras golpes jamás soñados.
Ya está en el monte Calvario, en arameo “calavera”,
una alusión a la mente, moldeándola a su manera.
Durante la triste agonía, pronuncia siete palabras,
dándonos plena confianza, de libertad y esperanza.
Cristo, murió a la hora nona, para ver si estaba vivo
Longinos le atravesó, una lanza, el muy cretino.
Agua y sangre de la herida, confirmaron su deceso,
evitando que el soldado, la pierna quebrara el hueso.
Jesucristo al tercer día, resucitó, se asegura,
fue la voluntad divina, que regresó a su criatura.
Pascua viene del hebreo, Pesáh, semejante a huida,
significa que ha pasado, de la muerte a la vida.
Domingo de resurrección, al Sol se dedica el día,
la humanidad lo tomó, como fecha de alegría.
Jesús regresó otra vez, y entre nosotros Él vive,
sigámoslo con fervor, para que la fe se active.
El esoterismo está, en esta crucifixión
decusación de las fibras, como única solución.
En la cruz que se ha formado, con las fibras del cerebro
poner atención debemos, todo eso yo lo celebro.
El alma de todo ser, debe ser crucificada,
con eso se logrará, vencer toda encrucijada.
Pensamiento, obra y palabra, son manifiestos del alma
el hombre debe seguir, su pasión con toda calma.
“Crucificar” significa, transmutar lo negativo
esto se puede lograr, meditando y estando activo.
Nuestra vida espiritual, de esa cruz dependerá
ya que estando sano el cuerpo, toda la luz llegará.