El rincón de Jorge A. Rodríguez y Morgado
“Lo semejante es amigo de lo semejante,
sólo el bueno es amigo del bueno,
y el malo es incapaz de una amistad verdadera,
ni con el hombre de bien ni con otro malo”
Platón
Filósofos de todos los tiempos han abordado de manera profunda el concepto de amistad, en virtud de que contar con ese sentimiento es fundamental para el ser humano. Se parte de que, una amistad verdadera requiere cierta igualdad en virtudes y que ambos deseen el bien del otro, no solo por utilidad o placer, sino por lo que son. El amigo, dicen los sabios, es alguien que te ayuda a conocerte a ti mismo y a mejorar tu alma, ya que "el único conocimiento verdadero es saber que no sabes nada" y la amistad te impulsa a buscarlo.
Para Sócrates, la amistad es una relación fundamental para la vida, donde el amigo es un espejo para el autoconocimiento y la mejora del alma, su poder reside en ayudarnos a examinar nuestras vidas y crecer en la sabiduría compartida. Ser amigo para Sócrates significaba filosofar en compañía, buscando juntos el significado de la vida y la virtud. Rechazaba las amistades basadas solo en la utilidad o el placer, pues son frágiles; la amistad auténtica se funda en la bondad y la búsqueda de lo bueno.
Para Platón, la amistad (philia) es una búsqueda de la virtud y la verdad, sugiriendo que se basa en la semejanza, la utilidad, o la atracción hacia un bien, apuntando a que el amigo verdadero es un espejo del alma virtuosa, una unión entre lo bueno y necesario para alcanzar la sabiduría y la plenitud, una conexión profunda por el bien mismo que busca la verdad por encima de todo, incluso del amigo. El poder de la amistad platónica reside en su capacidad de unir almas, elevar la virtud y acercarnos a la verdad y la felicidad, siendo un tesoro esencial para una vida plena.
En su obra “La Ética a Nicómaco”, Aristóteles sostuvo que incluso las personas ricas y con gran poder necesitan amigos, no porque el poder genere amistad, sino porque sin amigos, la prosperidad carece de propósito y la posición de poder se vuelve más vulnerable. Apunta que la mejor amistad requiere igualdad y que la forma más firme, duradera y hermosa es la amistad de la virtud, que solo puede darse entre personas buenas e iguales en virtud. Esta amistad es inconmovible porque se basa en la virtud, que es constante, a diferencia del interés o el placer, que son cambiantes.
Aristóteles propone tres tipos de amistad: basada en la utilidad, en el placer o en el carácter o virtud, veamos:
1. La amistad basada en la utilidad se fundamenta en los beneficios mutuos que las personas involucradas pueden obtener una de la otra. El vínculo principal no es el afecto genuino derivado de la cercanía y el cariño, sino las ventajas prácticas que cada parte recibe. Los individuos se unen porque pueden proporcionar algo valioso mutuamente, ya sean conexiones profesionales, recursos compartidos o asistencia en tareas específicas. Las amistades basadas en la utilidad suelen ser temporales y pueden disolverse una vez que la utilidad ya no esté presente.
2. La amistad basada en el placer se fundamenta en el disfrute mutuo y la satisfacción que las personas obtienen al estar juntas. El vínculo principal es la alegría al compartir tiempo en común, la diversión o el entretenimiento que cada persona experimenta en compañía de la otra. Las personas se unen porque disfrutan de la presencia del otro, comparten intereses comunes o simplemente se divierten juntos. Este tipo de amistad es más común entre los jóvenes, quienes tienden a vivir guiados por sus emociones y la búsqueda de experiencias placenteras.
3. La amistad basada en el carácter o virtud es la forma más elevada y duradera de amistad, se fundamenta en la admiración mutua por las cualidades morales y la excelencia de carácter del otro. Las personas se unen no por lo que pueden obtener o disfrutar, sino por quiénes son esencialmente. Aristóteles argumentaba que este tipo de amistad solo puede darse entre individuos virtuosos, que comparten valores éticos y buscan el bien mutuo. Las amistades virtuosas son más estables y duraderas, pueden sobrevivir a la distancia, los cambios de fortuna y otros desafíos que podrían disolver relaciones más superficiales.
Para Aristóteles, estas amistades no solo benefician a los individuos involucrados, sino que incluso contribuyen al bien común de la sociedad. Los amigos virtuosos se inspiran mutuamente para llegar a ser mejores ciudadanos y seres humanos.
Los amigos son significativos en todas las etapas de la vida, son especialmente importantes en la infancia y la adolescencia, aunque en la madurez pueden jugar un papel sustancial en nuestro éxito personal.
Los amigos pueden ser un apoyo emocional fundamental, puesto que no solamente influye en cómo nos relacionamos con los demás, integrándonos con la sociedad, sino que también nos aporta bienestar emocional, incrementa la autoestima y el autoconcepto y puede permitirnos aliviar emociones negativas que, por otras vías no profesionales no podríamos obtener.