Celebra la comunidad mexicana el 15 de septiembre en Paris

Celebra la comunidad mexicana el 15 de septiembre en Paris
Rosa María Lechuga
Cartas desde París

Rosa María Lechuga escribe Cartas desde París 

Cada año se realiza la tradicional fiesta para conmemorar el 15 de septiembre en París, organizada por la asociación México – París con el fin de mantener y promover las tradiciones mexicanas en Francia.

Se trata de una de las fechas esenciales entre la comunidad mexicana para reunirse en torno a su cultura, pero también por la historia y que cuyo objetivo no es sólo el momento de la celebración, sino una forma de conectarse con su cultura en un contexto migratorio.

Francia, país con una relación histórica de 200 años con México ofrece una estructura social y cultural para la migración de mexicanos y con ello, el desarrollo de toda una serie de actividades que refuerzan ese vínculo entre el migrante y su cultura de origen.

Por ello, cada escenario, cada actividad que se lleva a cabo, que se organiza y se promueve fuera de México, es un espacio de convergencia multicultural gracias a las asociaciones transnacionales como México – París, cuyo presidente, Nicolás Roldán, lleva más de 30 años organizando dicha festividad en Paris.

Y eso, se reflejó este año en la fiesta donde se dio cita la comunidad franco-mexicana pero también otras diásporas presentes en Francia que provienen de países como Colombia, Alemania, Perú, Bolivia, Japón, España, Inglaterra, Brasil o Lituania.

Como cada año, un programa artístico donde se contó con la presencia del nieto de Jorge Negrete, Rafael Jorge Negrete, el mariachi “Santa Cecilia”, el gran Ballet Nacional de México y el grupo “Cañaveral” de Humberto Pavón.

Y no sólo hay una convergencia multicultural, sino gastronómica. No faltaron los taquitos de carnitas, nopales, chorizo, al pastor de ITACATE; este año, regresó Laura Sandoval con unas suculentas botanitas para arrancar la noche; las conchas tricolores de Jacky fueron lo más codiciado de la noche; y por último, los tamales “La Poblanita”.

Por un lado, vemos como la música, la danza y la gastronomía, son elementos inevitables para seguir conectados al país de origen y lo más importante, para que esto sea posible, el capital humano que hay detrás de ello.

Por último, es importante resaltar el papel de la mujer en el contexto migratorio, ya que son ellas quienes se encargan de mantener, conservar y transmitir esa convergencia gastronómica-cultural. Desde hace al menos diez años, lideran proyectos que, gracias a su trabajo cotidiano al seno de la sociedad francesa, a su tenacidad para impulsar la gastronomía mexicana y a su capacidad para consolidar y hacer crecer sus empresas, merecen ser reconocidas como un vector de integración y agente de cambio.

@laituecita