Mourinho: el lado correcto de la historia

Mourinho: el lado correcto de la historia
Miguel Caballero
La columna del profe Migue

La columna del Profe Migue 

Dentro del universo de entrenadores que he conocido a lo largo de mi vida futbolística, sin duda alguna debo decir que José Mourinho es, al día de hoy y desde hace mucho tiempo, mi número uno.

Por tal motivo, la tarde de este domingo la dediqué al documental recientemente lanzado por Netflix sobre el director técnico portugués y el cual, sin lugar a dudas, es una de las mejores piezas periodísticas del deporte que he visto en los últimos tiempos.

A lo largo de tres horas —divididas en tres capítulos de, aproximadamente, 60 minutos cada uno —podemos conocer la trayectoria de Mou, con mayor énfasis en sus etapas como director técnico del Porto, Chelsea, Inter de Milán y Real Madrid (sin dejar de lado su paso por otros clubes como Barcelona, Manchester United, Tottenham, Roma, Fenerbahce y Benfica), incluyendo entrevistas con diversas figuras del futbol mundial como John Terry, Frank Lampard, Didier Drogba, Peter Cech, Javier Zanetti, Zlatan Ibrahimovic, Marco Materazzi, Marcelo, Sami Khedira, entre otros, quienes por medio de diversas anécdotas se pronuncian sobre el liderazgo de José, resaltando su personalidad, su carácter, su profundo conocimiento del juego, su obsesión por el detalle y su profesionalismo, así como su pasión por el futbol y, claro está, su obsesión por cultivarles un gen ganador.

Sin embargo, más allá de la cantidad de historias y secretos que encierran aquellos triunfos y tropiezos, lo que encuentro aún más fascinante y emotivo en cada uno de esos testimonios es el agradecimiento, la complicidad y el amor que, varios años después, cada uno de ellos todavía le profesan.

¿Qué hizo Mourinho para trascender de esa manera en la vida de sus futbolistas? ¿Cómo dimensionar el impacto que puede tener un entrenador para generar, no sólo cariño, sino una lealtad de ese calibre?

Aunque su primera etapa en el Madrid es uno de los grandes motivos para adorarle y, en un afán de justicia, porque no merece menos, desear que en su regreso lo gane absolutamente todo como debió ser aquella vez, lo cierto es que mi amor por José trasciende a lo futbolístico.

Conforme pasan los años, uno se va percatando que lo realmente importante en la vida es ser auténtico y fiel a su propia esencia, con las consecuencias que de ello se deriven. Y Mourinho es la prueba de ello: saber que caminaste del lado correcto de la historia.

 

Y recuerden: la intención sólo la conoce el jugador.

@soyelprofemigue