Historia de unos días escribe Alejandro Páez Varela
"Claudia Sheinbaum tiene muy buenos operadores para algunos temas, y pésimos en otros. Algo tendrá que hacer".
1. Frentes presidenciales
La Presidenta trae varios frentes abiertos. Uno muy importante es el de seguridad, donde sus cabezas de equipo le han respondido muy bien, más que bien. Omar García Harfuch ha resultado un servidor leal y eficiente, lo mismo que el General Ricardo Trevilla. En buen castellano, diría: muy rifados los dos. En los siguientes cuatro años y medio deberán mantenerse firmes, no ceder a tentaciones, no claudicar y mejorar las variables. Diría que tienen margen para lograrlo. Sinaloa es un reto extraordinario, pero no es el único. Deben mostrar mejores resultados allí y en otras batallas de esta guerra cruel y larga. Pero, digamos, hay equipo en quién la Claudia Sheinbaum puede descansar.
El segundo frente es igual de complejo. La Presidenta ha logrado mantener una relación al tú por tú con Donald Trump y les diría: si sólo eso fuera su trabajo; si contener a ese individuo tan irascible como voluble fuera su única tarea, ya desquitó el sueldo. Junto con pegado, como dice el clásico, está renegociar el tratado comercial, quede o no Canadá dentro de él. Me parece que el equipo de Marcelo Ebrard también se la ha rifado y sumo allí a Juan Ramón de la Fuente. La Presidenta puede descansar allí, aunque no descanse. Digan lo que se les pegue la gana, pero en un contexto internacional tremendo, somos la Nación más favorecida del mundo en términos comerciales y allí están las cifras.
Y hay exportaciones récord, Inversión Extranjera Directa récord, disminución en los pasivos de Pemex, un peso robusto, la inflación controlada, altos niveles de empleo, la deuda en control. Sheinbaum mantuvo el perfil ortodoxo del Presidente Andrés Manuel López Obrador y lo mejoró. Mi único deseo es que en el siguiente tramo se genere el crecimiento que se proyecta con el Plan México. Necesitamos mejores números de PIB para alimentar el verdadero músculo de la llamada Cuarta Transformación: el “por el bien de todos, primero los pobres”. Édgar Amador tiene que rifársela. Tiene en control muchas variables y puede lograr más.
Sheinbaum tiene un tercer reto. Es la política. Acaba de presentar su Reforma Electoral y es posible que no pase. Me parece que es un error tremendo de PT y Verde no aprobarle su propuesta y eso marcará los siguientes años en la relación. Allá ellos. Por mí, que se vayan al carajo. De hecho no son siquiera mi foco de atención. Lo que realmente me llama es que la Presidenta no tenga mejores operadores políticos. No, no les tiene. Ricardo Monreal podrá decir misa, pero le está haciendo exactamente lo mismo que le hizo a López Obrador: anunciar por adelantado su derrota y cumplir su pronóstico fatalista en los hechos. Ya vi esa película. No se si sea deliberado de él y de Ignacio Mier atorarse en las negociaciones. Lo que sea: Monreal y Mier no están a la altura de Trevilla, García Harfuch, Marcelo Ebrard, Amador y otros. No se qué surgirá a partir de que no pase la Reforma Electoral, pero su falta de resultados impacta a otras áreas de la 4T. Una de ellas alcanza al partido.
Luisa Alcalde está por pasar su prueba seria en 2027. Tiene la opción de simplemente ignorar la eventual derrota de la reforma en el Congreso, y mantener sin consecuencias su alianza con PT y PVEM; un segundo escenario es no romper, pero sí pasarles la factura. Lo más cómodo, creo, será seguirse con la coalición y tratar de dar resultados así en las intermedias federales. Al final, y quizás tiene razón, los operadores políticos de la reforma están en otra parte. Alcalde bien puede pensar: yo a lo mío. Sin embargo siento que aún si voltea para otro lado mientras Mier y Monreal fracasan, eso terminará por alcanzarla. De alguna manera u otra.
Junto con lo anterior, creo, está otro frente de la Presidenta. Es apéndice del anterior, pero tiene sus propias lógicas. Es la batalla cultural que se libra a niveles subterráneos. En cualquier otro momento no sería realmente un reto, sino parte del día a día. Ahora lo es. Ricardo Salinas Pliego –y los núcleos que se mueven en su entorno– ensucia tanto la marcha de la democracia, que se ha convertido en un reto de Estado. Sobre eso doy detalles a continuación.
2. El tumor
Era penoso verlo, y era más penoso entender que detrás de cada mensaje de odio y detrás de cada burla en redes sociales había (y hay) una persona.
Los secretarios de la Defensa en México nunca respondieron a una sola pregunta de la prensa, pero Ricardo Trevilla Trejo, General de División Diplomado de Estado Mayor, estaba allí, señal de nuevos tiempos, quebrándose en público. Hablaba de muertos, de familias como la suya que horas antes habían recibido la notificación de que su hija, su hijo, su padre estaban muertos. Muertos en combate. Muertos por una guerra muy ajena que también es propia. Muertos tratando de evitar que los drogadictos de Nueva York o de Denver o de Washington se gasten la vida consumiendo cochinadas, y evitando que acá, en México, un tendero de algún barrio mexicano estuviera muerto de miedo contando billetes frente al otro que está armado y lo extorsiona.
Era penoso ver en redes que se burlaran de un hombre de cabello blanco porque se quebraba al hablar de sus compañeros muertos. Era penoso saber que esos mensajes no se escriben solos: que alguien los redacta. Un cobarde que cobra por el peor de todos los trabajos. Alguien que cree que su mensaje hará que vuelva el PRIAN al poder o que la estirpe de Felipe Calderón reconvierta Los Pinos en centro de poder para emborracharse en sus jardines.
Es un todo. Los videos contra Gerardo Fernández Noroña, iguales a los que buscaban destruir a Citlalli Hernández, son horribles y muy injustos. Salinas Pliego es un tumor de nuestra sociedad. Un tumor que, como todos los tumores, debería ser extirpado de la mejor manera para no dañar al cuerpo, para no afectar lo que le rodea que esté sano. Un tumor que ha perdido en dos años cerca de ocho mil millones de dólares, una cifra fabulosa. Un tumor lleno de odio y rencor que quiere que todo mundo pague sus malas decisiones. Quería que los ciudadanos pagaran sus impuestos y como no pudo, se ha transformado en uno de los cerdos de El Viaje de Chihiro.
La red social X es una basura, pero los peores ciudadanos de México están colonizando también las otras. Quieren que todo el país se bañe en sus ríos de lodo y vergüenza; quieren que toda la Nación respire basura. Es penoso verlo y, sobre todo, comprender que detrás de cada mensaje de odio hay muchos que se alegran.
Y es también interesante verlo como un reto de la Presidenta, porque lo es.
3. La alcantarilla
Les hubiera encantado que fuera ella quien llorara. Habrían estallado en un solo gemido si Claudia Sheinbaum fuera la que se quebraba. Le dicen títere y marioneta, y le dicen cosas peores; la llaman incapaz desde el rincón al que se fueron por incapaces. Verla quebrarse habría sido el éxtasis. Pero no fue ella. Fue un General de 65 años de edad, conmovido por su tropa.
Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón, escribe este domingo en El País que la muerte de Nemesio Oceguera bajo el mando de la Presidenta Sheinbaum “supone un éxito indiscutible” y palabras adelante se acota: sin embargo, dice, “parece que la Presidenta siente vergüenza o culpa por este triunfo, temiendo las comparaciones con Calderón”, y su Gobierno “parece mostrar temor ante su propio éxito”. Es decir: ella no llora, pero tiene miedo.
La derecha mexicana, de la que forma parte este señor, no ha podido escribir 10 ideas para México, pero le encanta promover la idea de que la Jefa del Estado mexicano no puede, tiene miedo, se desmorona. No llora, pero casi llora. Ah, eso sí: que no muestre la palma de la mano con la que toma decisiones porque entonces un coro grita que es una autoritaria, una dictadora, y sus cartonistas le hacen las peores caricaturas.
Zavala qué. Nadie se explica por qué escribe en El País, como nadie sabe realmente cómo se hizo “directivo de medios” durante el sexenio de su cuñado. El asunto con él es que aparece en casi todos los análisis que tengo sobre quién es quién durante los ataques pagados en redes. Aparece como nodo, como “potenciador”. Él y otros: un vocero de Claudio X. González y colaborador de Guadalupe Acosta Naranjo; un grupito de periodistas/gatilleros que tienen menos impacto del que venden y, sí, la cabeza de todos ellos es Salinas Pliego. Lo que me dice es que el gran nodo es el dueño de Grupo Salinas. Están integrados, a estas alturas.
¿Quiénes, aparte de Salinas Pliego, financian las campañas negras? Estas preguntas brincan sin respuesta contundente en muchos lugares. Hay tecnología para saber quiénes participan, quiénes las potencian, y cuántos son robots y cuántos son parte de una estrategia. Pero es complicado saber quiénes pagan, a menos de que quieran ser vistos, como Salinas Pliego y otros vinculados con él. Alguien me decía que seguramente habrá dinero “de zonas opacas del Departamento de Estado” de Estados Unidos. No me extrañaría. Como sea, creo que el tumor tiene varios tumorcillos. Operan con grandes cantidades de dinero e intentan, por la mala, que el país le dé la espalda a la 4T.
4. El impacto
Cualquiera debe preguntarse –sin importar el polo donde se sienta políticamente ubicado– por qué no bajan los niveles de aceptación de la Presidenta, hagan lo que hagan estas fuerzas oscuras. Muchas encuestadoras o medios que levantaban fielmente mediciones sobre los presidentes de México dejaron de hacerlo, desde tiempos de Andrés Manuel López Obrador. Ahora se hace más evidente. Reforma, por ejemplo: su encuesta presidencial era un clásico y desapareció. Vivimos un periodo extraordinario de dos presidentes (mujer y hombre) con altos niveles de aceptación.
Salinas Pliego está gastando muchos recursos en golpear en la base del obradorismo, que es a donde llegan sus medios. Golpea con sus televisoras y es evidente que paga campañas negras contra los que ubica como rivales. Y lo hace de manera sucia, mugrienta.
Ahora, el dueño de TV Azteca sí tiene un plan. No es convertirse en Presidente; sabe que no le dan los números; es un tipo desagradable. Tratar de meterlo en una contienda es como vestir de traje a una cucaracha y nadie se asuste con el comparativo: Carlos Fuentes llamó a Enrique Krauze, un aliado de Salinas Pliego, “cucaracha ambiciosa”. Fue hace más de 35 años y es de esas descripciones que no sólo se quedan: se robustecen.
¿Por qué no cae la Presidenta en las encuestas si está bajo constante acoso en la prensa y en las redes? Esta reflexión es muy importante, y yo respondería: porque trae varios frentes abiertos y a todos les da batería. Le lanzan andanadas en redes y en la prensa; son los resultados la que la salvan. Me parece que es una enorme, enorme lección para la izquierda. López Obrador decía: trabajen siempre abajo, morral en mano; Sheinbaum ha demostrado que puede mantenerse abajo y levantar los ojos para no perder lo que sucede arriba.
Concluyo con esta reflexión: creo que el acoso que viven México y su Presidenta constantemente, desde adentro y desde afuera, hace muy evidentes los frentes de batalla y hace todavía más evidente la eficiencia o no de los operadores de la izquierda. La Reforma Electoral debe pasar. Si no pasa, será muy notorio y deberá derivar en cambios dentro de la 4T; cambios que se han pospuesto por demasiado tiempo.
@paezvarela