Hoy da una nueva vida a más de mil adultos mayores cada día
Hace dos décadas, cuando Alejandro Armenta era director del Sistema DIF Estatal, imaginó un espacio donde las personas adultas mayores pudieran encontrar en un solo lugar atención médica, actividades recreativas, rehabilitación y, sobre todo, un trato digno. Ese proyecto hoy cumple 20 años y se ha convertido en uno de los centros de atención geriátrica más importantes de Puebla.
La Casa del Abue abrió sus puertas el 2 de febrero de 2006 y actualmente atiende a más de mil personas adultas mayores todos los días, una cifra que prácticamente triplica la capacidad con la que inició, cuando recibía alrededor de 350 usuarios.
Para Miriam López Márquez, coordinadora general de la Casa del Abue matriz, ubicada en la Avenida 11 Norte número 1810, colonia El Tamborcito, el crecimiento del centro confirma que la idea que nació hace 20 años era necesaria y que hoy sigue vigente.
Recordó que desde su origen el proyecto buscó reunir en un mismo espacio todos los servicios que una persona mayor pudiera necesitar, desde atención médica hasta actividades que fortalecieran su salud física, emocional y social.
"Fue un sueño que nació hace 20 años y que hoy sigue creciendo. El gobernador Alejandro Armenta tuvo la visión de crear un lugar donde las personas mayores fueran atendidas con respeto, cariño y de manera integral", expresó.
Actualmente la Casa del Abue abre sus puertas de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde. Durante ese tiempo ofrece 63 talleres y una amplia cartera de servicios médicos que incluyen consulta general, geriatría, psicología, nutrición, estomatología, podología e hidroterapia.
Antes de incorporarse a cualquier actividad, cada adulto mayor recibe una valoración médica para determinar qué tipo de ejercicios o talleres son los más adecuados para su estado de salud, lo que permite ofrecer una atención personalizada.
Además de cuidar la salud, el objetivo es que las personas recuperen la confianza en sí mismas y vuelvan a sentirse útiles y acompañadas. Por ello se imparten cursos de estilismo, carpintería, electricidad, reparación de aparatos electrodomésticos, manualidades, manicura, pintura, cocina, coro, piano, baile y danzón, entre muchos otros.
También existen actividades deportivas como cachibol, básquetbol, yoga, pilates y ejercicios de acondicionamiento físico, siempre bajo supervisión profesional.
López Márquez destacó que muchos de los talleres también funcionan como proyectos productivos para que los adultos mayores aprendan un oficio que incluso pueda convertirse en una fuente de ingresos.
La coordinadora aseguró que uno de los mayores logros del proyecto es que los usuarios consideran este lugar como su segunda casa. Ahí construyen amistades, fortalecen su autoestima y encuentran un espacio donde se sienten escuchados, respetados y valorados.
"Cuando llegan comienzan a crear redes de apoyo, hacen amigos, vuelven a sentirse parte de una comunidad. Eso cambia su manera de ver la vida y les ayuda a vivir un envejecimiento más activo y feliz", señaló.
A 20 años de su creación, el proyecto no solo permanece vigente, sino que continúa creciendo. La apertura de nuevas Casas del Abue en distintos puntos del estado busca acercar estos servicios a más personas mayores, retomando la visión con la que nació este programa hace dos décadas.
Para Miriam López Márquez, ese es el mayor legado del proyecto: demostrar que envejecer no significa quedarse solo, sino tener un lugar donde las personas mayores recuperen el respeto, el cariño y el valor que merecen dentro de la sociedad.