Xilotzingo: back home

Xilotzingo: back home
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado 

El ex gobernador Mario Marín Torres deberá estar en su domicilio en Xilotzingo en la capital poblana tarde o temprano. No es una concesión del Poder Judicial Federal, sino una lectura adecuada del Código Penal de Procedimientos Penales que prevé cambio de medidas cautelares para quien tenga más de 70 años de edad.

El último gobernador que tuvo Puebla con militancia priista nació en Nativitas Cuautempan el 28 de junio de 1954. Hace exactamente un mes cumplió 72 años de edad, de los cuales, 21 ha dedicado a contener, gestionar y enfrentar en tribunales la acusación del delito de tortura de Lydia Cacho Ribeiro, autora del libro “Los Demonios del Edén”.

Es probable que el político poblano sea el único en la historia jurídica en México en haber enfrentado dos veces un mismo juicio por el delito de violaciones graves en contra de Cacho. En noviembre de 2007, la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo exoneró luego de una larga investigación que dio como resultado un fallo favorable por falta de pruebas.

La determinación del Alto Tribunal fue el resultado de una maratónica sesión de pleno que comenzó el lunes 26 de noviembre y terminó el jueves 29. Cinco de los nueve togados votaron por la exoneración. Esa determinación despertó júbilo en el magistrado poblano Ricardo Velázquez Cruz, presente de principio a fin en el salón de plenos.

Por ahí andaba quien años después se convertiría en quien ahora se autodenomina “ministra del pueblo” Lenia Batres Guadarrama. Una joven que pasaba desapercibida en los pasillos del edificio de la Corte. El reflector ya era acaparado por su hermano, un líder de grupos vecinales en la Ciudad de México, Martí Batres.  

Luego vino el reclamo de la Organización de Naciones Unidas, la liberación de una orden de aprehensión en abril de 2019 de una juez en Quintana Roo y la fuga de Mario Marín, hasta su captura en Acapulco dos años después, para ser llevado a un penal en Cancún y luego internado en el penal del Altiplano.

La primera ocasión que se le dio prisión domiciliaria ocurrió tres años después bajo el argumento de haber excedido el tiempo en prisión preventiva sin una condena. Fue devuelto a prisión cuando una infidencia de parte de un invitado a casa reveló que el ex gobernador tenía visita en su domicilio particular.

La determinación del juzgado que determinó había riesgo de evasión pareció un exceso. Quienes pudieron hablar con el ex gobernador sabía que con el brazalete electrónico impuesto en un tobillo impedía hasta para llegar en el área verde de su domicilio, a donde no alcanzaba la señal del localizador.

Según relató el periodista Edmundo Velázquez en Página Negra, Marín obtuvo un amparo por un padecimiento de salud que le permitió retornar al seno familiar. Es altamente probable así sea porque Velázquez es el informador con acceso a fuentes de información precisas. Es difícil que la confirmación venga de la familia pues se ha mantenido lejos de la vitrina, la cámara y el micrófono.

El caso del priista encaja en el supuesto establecido en el Código Penal federal. No solo tiene la edad para ser considerado el cambio de medidas cautelares por razones de edad, sino por precarias condiciones de salud.

@FerMaldonadoMX