La editorial escribe Jesús Olmos
La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) parece no haber entendido las lecciones que dejó la Copa Mundial 2026 sobre la mercantilización y segregación del deporte que más fanáticos tiene alrededor del mundo.
A su dirigente Gianni Infantino ya quedó claro que solo le importa el dinero y que aquellos ideales de hacer más incluyente que nunca al organismo quedaron en el olvido y todo gira en torno a un signo de dólares que usará para eternizarse en ese asiento.
La FIFA no entendió el reproche global por el excesivo costo de los boletos y la muy polémica venta de derechos de televisión que dio un Mundial atrasado en todo el globo.
Más aún, están planteando vender el juego a quienes exhibieron el peor de los comportamientos xenófobos, racistas y discriminatorios, además de tramposos, como fueron los allegados del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, vía una filial de inversionistas poco clara.
@Olmosarcos_