Complicado saber de dónde proviene el disparo, ya que no hay precisión en el calibre usado
Ante más preguntas que respuestas ofrecidas por la autoridad, el ingeniero Daniel Amador, experto en armamento y practicante de tiro deportivo, afirmó que es difícil saber qué busca el llamado “tirador de la Atlixcáyotl”, que suma 8 ataques registrados oficialmente.
En entrevista con el programa “Destrozando la Noticia”, de Cadena IN, con el periodista Fernando Maldonado, aseguró que le llama la atención que vecinos de donde supuestamente se han realizado los disparos no se hayan dado cuenta, ya que el ruido que genera debería ser fuerte.
Por ello, refutó la posibilidad de usar un silenciador, pues no es como en las películas, que ahoga el sonido, sino que se trataría de un supresor, el cual disminuye el ruido, ya que un arma corta de 9mm genera entre 160 y 170 decibeles; el supresor lo baja a 130, pero sigue siendo fuerte.
Añadió el también asesor de empresas y buzo profesional que es incierto saber si está utilizando un solo calibre o varios, lo que haría la diferencia para saber si está realizando tiros de precisión o solamente está “tirando a lo loco”.
“Se ha dicho que es un arma calibre 9 mm, son pocas las armas largas de ese calibre, pero no es usada en tiros de precisión por la parábola que realiza la bala; entre más pequeño el calibre, es menos preciso”, destacó.
Por ello, al haber pocas armas de ese calibre, sería más fácil de rastrear, habría en el mercado unos dos modelos, pero es usado más comúnmente en pistolas.
Cabe recordar que Olivia Romero, una de las afectadas, relató que tiene casi 3 años que denunció el ataque con arma de fuego en su vehículo, y a la fecha no se conocen avances, tan sólo, de la carpeta de investigación iniciada por su caso.
Así, señaló como posibilidad que el tiro que afectó a su vehículo pudo haber sido disparado desde uno de los edificios que se ubica entre el Hospital Puebla y el bulevar del Niño Poblano.
Legalmente, el calibre 9 mm está prohibido para el uso civil, sólo está permitido para las fuerzas armadas, policías y de seguridad, ya es su arma reglamentaria, mucho menos para el tiro deportivo.
“Para cacería tenemos permitido el .380, .20, .25; para arma larga, el .223 y el .308, esos rifles son de calibre considerable, ya que el daño se vería diferente; desafortunadamente, hay un mercado negro en el que se puede conseguir cualquier arma, como lo hacen en la delincuencia”, dijo.
De acuerdo con una imagen presentada en la entrevista, del automóvil de Olivia Romero, el experto afirmó que se trataría de un calibre menor a .45 mm, porque no perfora un vehículo, tendría que ser menor, como un 9 mm, o un .223, usado en rifles de alto poder, como el AR-15.

Sin embargo, es difícil saber qué tipo de bala se usó, ya que la ojiva no fue encontrada por la Fiscalía General del Estado cuando Olivia Romero fue a denunciar. Actualmente el vehículo fue vendido.