Terror criminal en la Normal Rural de Teteles: el testimonio

Terror criminal en la Normal Rural de Teteles: el testimonio
Normal Rural Carmen Serdán Teteles de Ávila Castillo Destrozando La Noticia

Relató que no hay autoridad que detenga los abusos, y hasta había hombres dentro de la escuela

 

Nelly Yamileth Santiago Castro, originaria de Tecolutla, Veracruz, vivió un auténtico calvario en la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán”, ubicada en el municipio de Teteles de Ávila Castillo, de la que pudo salir con vida, pero con secuelas emocionales.

En entrevista para el programa “Destrozando la Noticia”, de Cadena IN, con el periodista Fernando Maldonado, indicó que tanto ella como sus padres, optaron por la institución porque en una universidad en su región no obtuvo el puntaje necesario para ingresar.

“Debido a la gran demanda que tuvo una Escuela Normal en Veracruz, no quedé, entonces me surgió la idea de venir a Puebla con la Normal Rural Carmen Serdán, saqué ficha y hasta ahí, todo normal”, señaló.

Relató que participó en el curso propedéutico en el mes de julio, luego presentó el examen y finalmente recibió su carta de aceptación, sin embargo, luego de haber ingresado al internado de la Normal, las cosas cambiaron radicalmente.

De igual forma, manifestó que le pidieron un listado de artículos que debía llevar, como escobas, jabón para trastes, pinturas de color negro, rosa, botas, machetes, y otras herramientas; agregó que su familia se gastó 18 mil pesos sólo en esos productos. Entró el 15 de agosto al internado.

“Todo al principio fue amable, me ayudaban a cargar mis cosas cuando llegué, sin embargo, empezaron a circular rumores que, más tarde, fueron focos rojos de que algo malo iba a suceder; muchas alumnas decidieron desertar y otras seguimos, y cuando hubo una junta con el internado dijeron que las cosas que había sucedido en el pasado ya no iban a pasar”, dijo.

De esta forma, a pesar de la desconfianza y el miedo, decidió seguir adelante, ya que su argumento fue que por instrucción del Gobierno del Estado, no se llevarían a cabo actividades artísticas ni de inducción, mucho menos las famosas novatadas.

“Ellas afirmaron que iba a haber comida, agua, no se iban a llevar a cabo las novatadas, cosa que no cumplieron. Ellas son las del Consejo Estudiantil del Internado (…) El domingo a la medianoche, las cosas se tornaron violentas”, recordó.

Antes de irse a dormir, tenían sus pertenencias a la mano, celulares, carteras, cuando escucharon ruidos, se percató Santiago Castro que todas las ventanas estaban tapadas con bolsas negras, a la medianoche apagaron las luces del centro educativo.

“Luego, las luces comenzaron a prender y apagarse, unos minutos, cuando les gritaron que las personas de nuevo ingreso deben levantarse, azotaron las puertas de los cubículos, entraron las alumnas para revisarnos todo: las mochilas, maletas, todo lo que traíamos y las cosas personales, como los desodorantes, toallas sanitarias, cremas, hasta el agua, nos las quitaron”, añadió.

Manifestó que las alumnas del Consejo Estudiantil, que son de las de mayor edad, entraron con el rostro tapado con pasamontañas o cubrebocas, con actitud violenta, les gritaron, las pusieron a hacer sentadillas; también les quitaron medicamentos.

“A algunas compañeras les quitaron insulina, sus medicinas para la presión arterial y no las devolvieron (…) todo esto pasó de la medianoche terminó a las 4 de la mañana, dejaron hecho un desastre el cuarto y nos pidieron que nuestras herramientas las lleváramos a otras habitaciones, algunas compañeras se cayeron de las escaleras, se cortaron con las herramientas (…) fue un caos que nos hicieran correr, sentadillas; fue un trato injusto”, expresó.

Sobre la pregunta de si había alguna autoridad o directivo, o del personal docente para detener esta situación, respondió que no, que en el internado estaban las alumnas y las integrantes del Consejo Estudiantil.

Acotó que el internado es totalmente controlado por las alumnas que integran el Consejo Estudiantil, ya que la Escuela Normal no tiene nada que ver con el internado.

“Son ellas las que controlan todo, mueven todo, no hay doctores, ninguna jefatura, trabajadores que no vi en el curso propedéutico; no había solo alumnas, porque ellas mencionaban que no debía haber ninguna persona externa, y digo esto porque vi que había hombres dentro de la institución, calculo que había unos 8 o 10 hombres que eran estudiantes de otra Normal, los vi”, comentó Nelly Yamileth.

Finalmente, indicó que por intermediación del Gobierno del Estado, fue reubicada en una universidad para que se regularice, no sólo a ella, sino también a varias de sus compañeras que padecieron la violencia en la Escuela Normal Rural Carmen Serdán.