Lo que debe transformarse no es la palabra escrita, sino la industria editorial, ese el reto, añadieron
Los escritores Suheyl Osio Esquivel y Alejandro Palma Castro coincidieron en que el libro físico no va a desaparecer, sino que debe transformarse la industria editorial para atraer nuevos lectores, es el reto, en el contexto del cierre de Ediciones ERA.
En entrevista para el programa “Destrozando la Noticia”, de Cadena IN, con el periodista Fernando Maldonado, indicó Palma Castro que desde el siglo pasado se ha querido desaparecer al libro, a la letra escrita, y no ha pasado, como lo que sucedió con el cine.
“Lo que ha pasado es que se ha dejado de considerar al libro como un producto híbrido, no es sólo el escritor, tiene otros factores que tiene que ver con el medio cultural, el capital, el mercado y con el cambio de éste, que se ha dinamizado y hacia el aspecto; no creo que desaparezca el libro físico, como dijeron que desaparecería el cine con las plataformas”, refirió Osio Esquivel.
Por su parte, Palma Castro señaló que desde el siglo pasado se ha querido enterrar a la literatura, a la palabra escrita, y lo que ha pasado es que se ha transformado el mercado editorial, por lo que también debe modernizarse.
Sobre la dinámica de la juventud, que divide su tiempo entre las redes sociales, el “scrolleo”, y luego concentrarse en obras literarias, Suheyl Osio Esquivel anunció que las y los jóvenes no tienen un recurso lector, ya que no han leído prácticamente ningún libro.
“Yo creo que hay que saber cómo acercarse a la juventud, el problema es que se cree que hay que determinar el canon por nosotros, o una universidad, o alguien tiene que decirte qué leer; todos podemos leer, pero no hemos descubierto qué nos gusta, y me parece que hay ese reto, en acercarles cosas dignas de ser leídas”, expresó.
Alejandro Palma, en su oportunidad, reveló otro tipo de dinámicas editoriales: escritoras y escritores que tienen actividad constante en redes sociales, desconocidos para el gremio cultural pero que tienen mucha demanda.
“Ahora que pasó la FILIP (Feria Internacional del Libro de Puebla) 2026, hay escritores y escritoras que nunca había escuchado hablar de ellas, ellos, y la gente hace filas que le dieron la vuelta al Zócalo para que les firmaran sus libros, son gente que está muy activa en redes; es decir, hay lectores de otro tipo de contenidos, de otra manera de ser, y quizá la gran falla es el fomento en la lectura; se invierte en las editoriales, en las escritoras, en los escritores, en la difusión de esas obras, pero pocas personas invierten en lo medular con las infancias: el fomento a la lectura”, dijo.
Se comieron a las chicas
Sin embargo, uno de los mayores impactos que ha tenido la industria editorial es el duopolio que no sólo existe en México, sino en gran parte del mundo; dos empresas que se han comido a las pequeñas y Ediciones ERA es víctima de estos dos monstruos: Penguin Random House y Planeta.
“Si no fuera negocio, no habría dos duopolios que controlan toda la industria editorial del mundo, que llegan a las empresas pequeñas, les compran su catálogo irresistible y lo absorben; tienes dos grandes compañías, una es Penguin y la otra es Planeta, eso deja un margen pequeño para editoriales como ERA y las nuevas independientes, que no cotizan en bolsa, lo que ha generado que se fijen en las redes, con alto rating en redes”, señaló Palma Castro.
Criticaron, de igual forma, el papel del Estado mexicano sobre el apoyo a las editoriales independientes, a quienes hacen productos artesanales, el cual debe estar en el fomento de la lectura y el apoyo.
“Mínimamente debe estar en el fomento, debe estar el apoyo a las pequeñas editoriales, que requieren de apoyos fiscales, por ejemplo; pero el asunto es que están muy centralizadas, también está el Fondo de Cultura Económica que se mueve conforme a sus intereses”, indicó Osio.
“Esto es polémico, pero no se ha aprobado una Ley del Libro, independientemente no hay suelo parejo con monstruos editoriales, no se puede competir con una editorial como Gandhi, donde va mucha gente, por lo que exige, el personal que necesitas; una cosa es quién hace el libro y la otra es cómo se mueve el libro”, concluyó Palma Castro.