La tarde que el alivio se impuso por sobre el reproche político
Al cierre enigmático de “lo que viene es bueno” del edil de la capital de Puebla, Pepe Chedraui, vino el aún más inquietante seguiremos apoyando y gobernando con “los principios de la Cuarta Transformación: no robar, no mentir y no traicionar” del gobernador Alejandro Armenta.
Fue el momento culminante de un encuentro largamente esperado ocurrido el mediodía del jueves 15, marcado en el calendario para que el presidente municipal capitalino ofreciera su segundo informe al frente de la comuna con una pregunta que corrió de boca en boca desde días antes: ¿estará el gobernador Armenta en el ceremonial previsto para realizarse en el patio central del Palacio municipal?
Y es que para nadie en la esfera pública pasó inadvertido el diferendo que el Gobierno estatal dejó correr con el gobierno de la ciudad luego de que el 1 de octubre fue presentado el proyecto de inversión por 4 mil millones de pesos en tres polígonos del Centro Histórico con Carlos Salim Helú.
Tal era la tensión en el recinto que un líder empresarial del ramo restaurantero soltó un “ay nanita” cuando vio al gobernador caminar a paso franco rumbo al podio para tomar la palabra luego de la numeralia expuesta por el anfitrión.
Un silencio casi conventual se impuso durante los casi 20 minutos que duró la exposición del gobernador Armenta para sellar su intervención con una felicitación al edil y a su equipo de trabajo.
Fue un evento marcado por la discreción. Muy al estilo de la 4T, sin más parafernalia que la logística prevista en el edificio que alberga al gobierno de la ciudad con unos 250 invitados confirmados por los personajes que ocupan un sitio en la esfera pública.
Desde la política, la función pública, empresarial, medios, además de la Iglesia, con Víctor Sánchez, el arzobispo que arribó al inmueble como ministro sin cartera, descendió del auto con chofer a la puerta del palacio municipal en medio del caótico tráfico de un día hábil. Como pasaje bíblico, el gentío se hizo a un lado, las vallas se abrieron y el personal lo condujo a su sitio, en primera fila.
Chedraui Budib utilizó alrededor de 60 minutos para hablar del inicio del gobierno municipal, lo realizado en dos años de periodo y los pendientes que aún hay que atender. Delineó parte de su estrategia de Gobierno como poner orden al principio de la gestión para luego pasar a la ejecución.
Al gobernador Armenta lo mencionó hasta en ocho ocasiones y en dos ocasiones llegó a citar conceptos políticos que han formado parta del credo de la 4T: la prosperidad compartida y que los recursos del pueblo deben ser destinados para el pueblo, enfundado en un sobrio traje oscuro y una corbata color Morena: guinda.
De los informes de trabajo de los municipios de la zona metropolitana de Puebla, el de la capital ha sido el único en tener un representante de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel con el secretario de Ciencia, Arte y Cultura, Arturo Martínez Núñez.
Ahí estuvieron los dirigentes del espectro partidario poblano como el dirigente del Partido Nueva Alianza, Emilio Salgado; del Verde, Jimmy Natale; de Morena, Olga Lucía Romero, pero no del Partido del Trabajo, cuya cabeza visible es la de la senadora Liz Sánchez.
Quienes se llevaron el aplausómetro en un ritual eminentemente político fueron el propio edil, Pepe Credraui; el gobernador Armenta y las naranjitas, ese escuadrón de personas que todas las mañanas y en días festivos se dedican a mantener limpia la ciudad.
Al final todos respiraron aliviados. Por esa tarde no hubo exabruptos, descortesías ni reproches. La política se impuso como el arte de la posible.