Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado
En julio de 2018, el gobierno del ahora emecista Antonio Gali invirtió casi 325 millones de pesos en una playa artificial en la zona de Amalucan, cuya duración fue efímera.
Detrás del polémico proyecto de llevar un cuerpo de agua con arena artificial no era exactamente el de llevar entretenimiento para una zona poblacional de la capital, alejada de los atractivos de la zona moderna, sino evitar “que los jodidos lleguen al área de Angelópolis”, el bulevar Atlixcáyotl y su zona llena de tiendas exclusivas y sus costosos restaurantes.
La cita es de uno de los funcionarios de ese gobierno frívolo que impulsó el difunto Rafael Moreno Valle y el Partido Acción Nacional, Xavi Albizuri, cuando en un reunión de planeación se diseñó la demencial idea de concretar la “playa de Amalucan”.
La expresión, como el proyecto desproporcionado, fue compartida al autor de la columna por un integrante de ese gobierno presente en esa reunión celebrada en la Secretaría de Infraestructura.
Conviene citar ese pasaje bochornoso de un modelo de gobierno caracterizado por la ocurrencia y el despilfarro del neopanista Antonio Gali en el contexto del presente.
Mientras que la visión de aquel gobierno segregacionista pretendió confinar a la población de Amalucan, la administración en turno busca la democratización con un sistema de transporte que les llevará un tiempo estimado de 45 minutos.
Una administración pretendió confinar, otro acercar. Y esa es una parte sustantiva en el cambio de paradigma que ha sido desplazado por quienes han levantado polvo y ruido en torno al Cablebús, entre ellos, algunos panistas que antes callaron y consintieron.
El proyecto de construcción del Sistema se Transporte por Cable en la capital tendrá en las próximas semanas un salto cuántico con el embarque de las piezas que son elaboradas en Austria.
En efecto, la empresa Doppelmayr tiene un avance notable en la elaboración de las cabinas para el traslado de los usuarios del modelo integral de transporte público, las torres y el cable cuyo grosor será suficiente para soportar el peso de los habitáculos y el número de usuarios.
Lo mismo sucederá con las nueve estaciones que contempla iniciar en Mayorazgo, en el cruce de avenida Margaritas, 11 Sur y Cúmulo de Virgo hasta Amalucan, el área que el panista de la cúpula en 2018 consideró como un gueto.
El diseño arquitectónico contempla trazos y elementos que asemejan madera de dos niveles con accesos amigables, incluso para personas con alguna limitación de movilidad; la estación en el Parque Juárez, por ejemplo, está acompañada de cuerpos de agua que la hace parte del entorno de la zona de la ciudad.
El anuncio de los avances del modelo que en Puebla había sido visto con recelo por un segmento de la población, cada vez menos disonante, se contempla sea hecho en la próxima semana.
Un elemento del que poco se ha hablado es el de la detonación económica por micro regiones en la propia capital. Economías pequeñas, a escala, en el entorno de cada unos de los puntos de ascenso y descenso.
Por el número de personas que todos los días demandarán el servicio en cada una de las estaciones habrá igual número de demanda de productos y servicios.
Visto en perspectiva, habrá un cambio importante en la imagen urbana de una ciudad que ciertamente se había rezagado, abrirá la posibilidad de que los poblanos se comuniquen más, echará abajo muros sociales y ayudará a las pequeñas economías.
Esos debían ser los elementos del debate público en torno de un modelo que avanza. Es el dato que se sobrepone al relato.
@FerMaldonadoMX